En Cancún, "Marcos" arremete contra el PAN
La caravana de "La otra campaña" llegó ayer al puerto turístico de Cancún procedente de Playa del Carmen, por la avenida Kukulkán se vio al "subcomandante Marcos" manejando la camioneta Ram 2500.
"Marcos" amaneció de estupendo buen humor. Incluso permitió, por primera vez en el recorrido, que un automóvil de periodistas se le emparejara para tomarle la foto, conduciendo la moderna camioneta con su inseparable pipa.
El "delegado Zero" está realmente de estupendo humor. Los fotógrafos revolotean alrededor de su camioneta, le piden baje la ventanilla y él les replica con una sonrisa en los ojos: "¡Les voy a cobrar de a 50 pesos!" y detiene el vehículo para ceder el paso a una mujer que cruza la calle.
Por la avenida Tulum, la modernidad revienta, reluce, como flores de concreto y cristal a uno y otro lado. Los albañiles sigue, febriles, con la reconstrucción de zonas hoteleras, porque "tenemos que arreglar la casa para que vengan los verdaderos dueños" -dicen- y "Marcos" observa detrás del volante.
La caravana de "La otra campaña llegó hoy al puerto turístico de Cancún y "Marcos" se encontró de frente con el "boom" de grandes centros comerciales, tiendas departamentales, lujosos hoteles en el espacioso bulevar.
El subcomandante Marcos, al entrar a Cancún en el marco de la cabeza de La Otra Campaña, denunció que el gobierno federal en manos del panismo destruyó muchas cosas, en especial la dignidad mexicana.
"El PAN en casi seis años logró lo que al PRI le llevó 70 años: la venta del país, la destrucción de la dignidad mexicana y la vergüenza de entregar nuestra historia", dijo.
Agregó que "no venimos a dar solución a sus problemas. Es mentira, van a encontrar a gente que junto con ustedes quieren cambiar a México porque lo que nos está jodiendo es un sistema de color azul, otro tricolor o amarillo, y no podemos seguir insensibles ante ello".
En un mitin ante casi un centenar de simpatizantes, expuso que "por culpa de sus programas económicos y culturales, muchos compatriotas tienen que ir a trabajar a Estados Unidos y sufrir la persecución que muchas veces acaba en muerte o la expulsión, y los pocos que logran pasar son explotados". (Agencias)