Crecen casos de enfermedades respiratorias y diarreicas por incendios
Enfermedades respiratorias y diarreicas se han disparado en los cinco municipios de la zona norte del estado, debido a la dispersión del humo generado por los 90 incendios forestales registrados en la entidad, de los cuales 15 siguen activos en Benito Juárez, con cabecera en Cancún.
A nivel sectorial, el Hospital General, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el ISSSTE, reportaron la atención de tres mil pacientes por afecciones en las vías respiratorias, en los cinco municipios de la zona norte de la entidad: Benito Juárez, Isla Mujeres, Solidaridad, Cozumel y Lázaro Cárdenas, informó el coordinador de Servicios de Salud, Tomás Contreras, quien encabezó la aplicación de 300 dosis de vacunas Antihepatitis-A y Toxoida-Tetánico en Francisco May.
"No es que se esté quemando el lugar, pero el factor de riesgo es el humo y el calor; tenemos que proteger a la población porque, si fuera el caso de una evacuación, tienen que ir vacunados contra la hepatitis y el tétanos".
Como parte del sistema Epidesastres -aplicado por primera vez después del impacto del huracán Wilma, en octubre pasado- la Secretaría Estatal de Salud envió 250 brigadas médicas a diversas localidades de los municipios afectados.
Durante la mañana de ayer, una brigada de 18 elementos, entre enfermeras, médicos, técnicos en salud, saneamiento ambiental y una nutrióloga, salieron hacia el poblado de Francisco May, ubicado en la zona agropecuaria entre los municipios de Benito Juárez y el área continental de Isla Mujeres.
Ahí se quintuplicaron las consultas médicas por molestias en las vías respiratorias -rinitis, laringitis y asma-, así como por infecciones gastrointestinales e incluso, la aparición de casos de conjuntivitis debido a la exposición al humo, informó Reyna Durán, enfermera auxiliar de la Jurisdicción Sanitaria II, comisionada en la localidad.
La zona de mayor riesgo
Aunque el incendio de mayor potencia y cercanía a dicha comunidad de Francisco May se encuentra a cinco kilómetros de distancia, al menos seis pequeñas conflagraciones aparecieron a lo largo del día a los costados de la única vía de acceso que posee el asentamiento habitado por unas 300 familias.
El camino de terracería para acceder al poblado es estrecho y gran parte de la vegetación arbustiva yace siniestrada, por lo que los pequeños incendios podrían unirse y formar uno de mayor extensión.
El gobierno del estado contrató a los hombres de la comunidad para que, junto con el batallón de 150 elementos de Seguridad Pública estatal, municipal y Federal Preventiva apostado ahí desde hace dos semanas, acordonen el poblado con brechas de 20 metros de ancho que eviten la llegada de las lenguas de fuego. (Fuente: El Universal)