Mediante un fideicomiso, "blindaron" inversión de Kelly en Puerto Cancún
Las acusaciones por el delito de fraude en contra de Michael Kelly, en Estados Unidos, eran conocidas desde el 2001 por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, que encabezaba en ese entonces John McCarthy, y aun así, se decidió que el empresario americano fuera el principal propulsor del proyecto Puerto Cancún.
La detención en Estados Unidos del empresario Michael Kelly, principal accionista del Grupo Kelly, propietario de Puerto Cancún, llegó en un momento crucial para el proyecto, el cual es considerado un icono para el desarrollo inmobiliario de Cancún, donde los principales compradores son empresarios cancunenses a quienes se les tiene que garantizar la inversión que realizaron en el lugar, consideraron el director de la Oficina de Visitantes y Convenciones, Artemio Santos Santos, y la presidenta de la Confederación de Cámaras Empresariales de Quintana Roo, Kit Bing Wong.
"Es un momento crucial para el proyecto de Puerto Cancún porque depende de muchos factores, aun cuando los gobiernos municipal y estatal tienen mucho interés por aterrizar este proyecto, sin embargo ya no está dentro de la jurisprudencia para determinar si se sigue o no, porque es una circunstancia fuera de expectativas que podemos calcular", señaló Kit Bing Wong, y añadió que los bienes y raíces son un área de inversión que debería tener el mínimo de riesgo.
Sobre Puerto Cancún recordó que este proyecto ya se había aplazado una y otra vez "y con esos movimientos recientes seguramente se verán otros atrasos", y dijo que después del huracán "Wilma" es muy importante para Cancún una regeneración con nuevos proyectos, entre los que destaca Puerto Cancún, el cual es un buen motor para incentivar la derrama económica para la gente local y un atractivo más para el turismo.
Mencionó que la mayoría de los inversionistas de este proyecto son cancunenses que ya han erogado alguna cantidad de dinero, "y aunado a todos los problemas es una afectación bastante fuerte para los empresarios de Cancún al igual que a la falta de certeza jurídica porque necesitamos alguna garantía para trabajar a futuro en Quintana Roo".
Comentó también que en México se carece de certidumbre jurídica, ya que se han tenido diversos proyectos que no se han podido concretar debido principalmente a la variación de reglas, "y aunado a la mala publicidad, aunque ésta es una situación que los gobiernos no pueden controlar", por lo que, dijo, se tendría que implementar algún tipo de medida para garantizar la inversión principalmente en este polo turístico y en general para todo México.
Por su parte, el director de la Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC), Artemio Santos Santos, destacó la necesidad de que este proyecto esté "bien amarrado" con los contratos que se hicieron con Fonatur, "que sean a prueba de esto porque para mí es lo que podría ser un freno para un proyecto muy importante como es Puerto Cancún".
Recalcó que hay una gran cantidad de inversiones en desarrollos en este proyecto, por lo que consideró muy preocupante que el tema de Puerto Cancún se vea afectado con la detección del principal accionista del grupo Kelly, que rescató esta importante inversión.
Aclaró que es imprescindible que se aclare lo más pronto posible esta situación, ya que corre riesgo este proyecto a largo plazo, el cual, dijo, es considerado un icono para Cancún.
Sin embargo, en el 2004 Fonatur y Kelly decidieron que la situación legal de este último podría generar problemas y por ello se creó un fideicomiso para proteger la inversión que sobrepasaba los 100 millones de dólares.
La historia de denuncias en contra del empresario americano comenzó desde el año 2000, cuando un reporte del FBI circuló por toda la Unión Americana, en el cual se daba a conocer las acusaciones de fraude en contra de Michael Eugene Kelly.
En ese mismo año, los acercamientos con el grupo Kelly y Fonatur apenas se fraguaban para detonar el proyecto de Puerto Cancún. Sin embargo, no fue hasta finales del 2001, cuando se concretó la negociación.
De hecho, cuando se comenzaron a dar los primeros tratos, los colaboradores de John McCarthy descubrieron las denuncias en contra del potencial inversionista e hicieron saber a los altos mandos de Fonatur la situación real de Michael Kelly.
Por ese motivo, en el 2001 se frenaron las negociaciones y todo quedó para mejor ocasión, ya que Fonatur consideró que era mejor esperar completar el destrabe jurídico y ofrecieron el proyecto a otros inversionistas que conformaban lo que se conocía como el grupo Atlhón.
Este empréstito era comandado por el accionista mayoritario Alfredo Miguel Asif, quien en su momento mencionó que Puerto Cancún era uno de los proyectos "más ambiciosos" y que se consideraría como la "Venecia de América".
Para que Atlhón entrara tenía que invertir más de 600 millones de dólares en el transcurso de ocho años, ya que con esto se tendría un seguro para manejar y mantener el crecimiento del complejo turístico que se planeaba.
Sin embargo, el romance entre Fonatur y el grupo Atlhón terminó un año después. Es por eso que ya en el 2002 las relaciones entre la dependencia federal y Michael Kelly volvieron a establecerse.
Ese mismo año se signó el acuerdo entre ambas partes para que fuera el grupo desarrollador Kelly el que invirtiera de entrada 100 millones de dólares para mover y despertar Puerto Cancún.
Antes de la firma que comprometía a ambas partes, se volvió a hablar de las denuncias contra el empresario. Empero, no pasó a mayores debido a que se acordó que esta situación no afectaría el progreso de Puerto Cancún.
Pero como Fonatur y Grupo Kelly no querían correr riesgos y a finales del 2002, antes de que se iniciara cualquier tipo de obra, se estableció la creación de un fideicomiso con el cual se protegiera la inversión inicial y el resto de los recursos con los que se contaría.
El fideicomiso tuvo como principal argumento el manejo abierto y transparente a todas las transacciones de compra/venta que se realicen en el predio de Puerto Cancún y para ello se formalizó fideicomiso entre Banco Invex, Fonatur y Promotora de Desarrollos de Puerto Cancún
Con esto se obtenía una estructura de administración, operación y funcionamiento, cuyo único objetivo es que el proyecto se desarrolle correctamente, sin contratiempos de ningún tipo o cualquier situación ajena al crecimiento.
Sin embargo, la realidad era proteger la inversión en todos los sentidos y cambiar el nombre de Michael Kelly por el de su hijo, Michael Kelly junior, ya que así, ante cualquier inconveniente (como el que ahora se presenta con la detención del jerarca de grupo Kelly), se puede evitar cualquier acción legal de las autoridades americanas.
Es lógico que se contraigan los empleos y la mano de obra de los proyectos que impulsó, "pero entonces aquí alguien falló a la hora de recomendarlo, pues no se trata de crear mano de obra con recursos de procedencia ilícita, había que investigar de dónde procedieron y no se hizo".
Y más aún, "aquí Fonatur debe tomar las riendas y garantizarle a aquellos que confiaron sus inversiones en el macroproyecto de Puerto Cancún, para evitar un daño mayor a los que se encuentran involucrados en ese desarrollo, pues ese es el mayor riesgo para los que están ahí, y por supuesto, la imagen de Cancún".
Puntualizó que "por eso siempre se ha dicho que en lugar de convertirse en socios, el gobierno debe ponerse a recaudar impuestos y a preocuparse por la ciudadanía, en lugar de invertir en asociaciones para proyectos privados, pues esto es un ejemplo de lo que ocurre cuando el gobierno federal se vuelve aliado en un negocio".
Y fue directo al señalar "aquí lo que ocurre es que alguien no cumplió correctamente con su labor para investigar la procedencia de los recursos, cuyo monto es enorme, pero al final de cuentas cae en una complicada situación, porque arrastra a numerosos inversionistas, que ahora están en la incertidumbre".
Dijo que los elementos del FBI "son agentes que cuando atrapan a una persona es porque tienen todas las pruebas y no es fácil sustraerse de sus investigaciones".
Y destacó que "es lamentable la detención y ojalá salga bien librado de este proceso, pues a nadie le agrada padecer estas situaciones, y si es inocente, qué bueno".
Recordó que desde un principio, en el sector empresarial y turístico, junto con las autoridades, se conoció que Michael E. Kelly tenía cuentas pendientes por varios presuntos delitos cometidos principalmente de los Estados Unidos.
Había una gran difusión de ello, realizada por los medios de comunicación, nacionales y extranjeros. "Pero algo pasó que dejaron de darle seguimiento como es debido y las consecuencias están presentes".
Preciso y puntual en sus señalamientos, el empresario hotelero dijo que "desde luego que son bienvenidas las inversiones a Cancún y a Quintana Roo, "pero no se trata de crear fuentes de empleo con recursos de procedencia ilícita".
"Y eso de diseñar estrategias para que a base de mentiras a las personas de la tercera edad les arrebaten sus recursos y les hagan caer en inversiones con la promesa de grandes y constantes negocios, es algo muy malo".
Todos sabíamos que había incluso órdenes de aprehensión en contra suya, y eso está difundido y consta en varios medios internacionales, nacionales y locales.
Sin embargo, llegan grandes proyectos y entonces se aplica todo tipo de inversiones en Cancún principalmente y Quintana Roo, en general, que son bienvenidas.
"Pero es responsabilidad de los tres niveles de gobierno revisar que sean inversiones de forma lícita y transparente".
El ex presidente de la Asociación de Hoteles de Quintana Roo recalcó que "me preocupa Puerto Cancún, porque ahí hay una gran cantidad de empresas extranjeras y nacionales involucradas de forma importante, e independientemente de los empleos que se pierdan, alguien debe dar la cara por ellos y garantizarles realmente con hechos que su inversión se mantiene".
Destacó, "porque no es posible que ahora se pregunten esas empresas y sus socios qué es lo que pasará con su inversión, con su dinero que colocaron en la mesa de buena fe y ahora se vean atrapados en medio de la incertidumbre".
Dijo que precisamente por casos como ese "el gobierno federal y Fonatur debe enfrentar esto y dar certeza a los inversionistas".
Señaló que de lo contrario habrá más confusión, porque la situación de Michael E. Kelly tardará mucho en definirse y su situación jurídica está en manos de las autoridades norteamericanas.
Pues de nuevo agregó que "cuando el FBI te agarra no te suelta, pues actúan cuando tienen todas las pruebas".
Y con base en ello, los negocios que impulsó y mantiene Michael E. Kelly enfrentan un gran signo de interrogación por la incertidumbre de su captura, dados los antecedentes que lo rodean en los Estados Unidos y tendrá que pagar un precio, de comprobarse las acusaciones que enfrenta. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)