Pierde Cancún playas recuperadas
En tan sólo un año, Cancún pasó de la tristeza, provocada por los destructivos impactos del huracán Wilma , a la violencia, recrudecida por la incursión de nuevas expresiones del narcotráfico y alimentada por el rezago social que el turismo no ha logrado erradicar y que se incrementa cada vez más.
Tras los impactos del ciclón, en octubre de 2005, la sociedad experimentó la incertidumbre de cara al futuro, el luto por las pérdidas materiales, laborales, la división de familias, y el giro radical que dieron sus proyectos de vida, indicó la directora del Observatorio para la Violencia de Género en Cancún, Celina Izquierdo.
Aunque no existe un dato específico, muchas personas abandonaron la ciudad, por miedo o desempleo; la mayoría, nuevos migrantes, es decir, aquellos que llegaron con la maleta llena de sueños de cinco años a la fecha.
Entre el empresariado local y las autoridades latía la urgencia por reponer el exitoso ritmo del centro vacacional caribeño más importante de México, declarado meses después de la tragedia como "el destino líder, campeón de los empleos", por el entonces presidente Vicente Fox.
Se invirtieron millones en publicidad y en el remozamiento completo de la zona turística; convencer al mundo y autoconvencerse como ciudad de que "estábamos de pie", se convirtió en una especie de obsesión, comenta el analista Tomás Contreras.
La prioridad era recobrar las playas de blanca arena que desaparecieron luego de 60 horas de resistirse a la fuerza de vientos que superaron los 250 kilómetros por hora, con oleajes mayores a los siete metros de altura, según las declaraciones del líder la Asociación de Hoteles de esta ciudad, Jesús Almaguer.
El gobierno federal invirtió 230 millones de pesos en la contratación de una empresa belga llamada Jan De Nul que, mediante el uso de dos poderosas dragas holandesas, extrajo 2.7 millones de metros cúbicos de arena de un banco marino ubicado al norte de Isla Mujeres, para inyectarla a lo largo de 12 kilómetros de litoral, entre punta Cancún y punta Nizuc.
Poco se dijo sobre el daño a los 191.3 metros cuadrados, de los 66 mil 666 que abarcan la primera y segunda barreras de arrecifes del polígono marino de Nizuc, causado durante la ejecución del proyecto de playas.
Los corales blandos murieron sofocados al quedar sepultados bajo los sedimentos de la arena que se fue deslavando naturalmente de una porción de playa que no debió rellenarse, de acuerdo con las recomendaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en diciembre de 2004, recordó la ambientalista Araceli Domínguez.
Los hoteles se fueron reconstruyendo con la meta de mejorar la ocupación, salvar la temporada de verano y cerrar con broche de oro en diciembre. A menos de un año de recuperar sus playas, la arena ha vuelto a irse.
Las autoridades y especialistas del Departamento de Oceanografía de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), encargados de los aspectos técnicos y el seguimiento del proyecto, atribuyen el hecho a las corrientes invernales de diciembre, que han erosionado a tal grado las playas que nuevamente quedaron desnudas las rocas cubiertas por las obras más fastuosas realizadas en México para restituir el frente costero de una entidad federativa.
"El proyecto fue un éxito, sólo que no es algo que se pueda ver a simple vista porque la arena que estaba en la superficie se ha ido moviendo al fondo, a fin de estabilizar la playa, para darle un soporte. Debemos recordar que falta la segunda etapa que es la de mantenimiento y se ha estado trabajando en ello todo este tiempo", asegura en coordinador en la zona norte de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), José Luis Funes.
En los hechos, lo que han observado los turistas en esta temporada vacacional es que además de que la arena que caracterizaba a Cancún, por fineza y color, no es la misma, existe una suerte de escalón arenoso como de metro y medio que dificulta la llegada de la playa a la arena y viceversa. (Fuente: El Universal)