Otro violento atraco en Zona Hotelera
CANCUN, MX.- Un comando conformado por seis sujetos armados, irrumpió con lujo de violencia en una residencia de la calle Flamingos de la zona hotelera para perpetrar un violento asalto; sin embargo el dueño de la residencia -un reconocido empresario del ramo automotriz- ya había tomado las previsiones y no tenía ningún objeto de valor en la misma.
Sin embargo los delincuentes amarraron a los dos empleados y estuvieron a punto de abusar sexualmente de la sobrina del jardinero, que llegó de manera casual a la vivienda para recoger el pago de su familiar quien tuvo que viajar a Mérida por motivos personales.
Esta vez los delincuentes no lograron su objetivo porque a raíz de la serie de robos con violencia en algunas residencias de Pok Ta Pok, el dueño del inmueble decidió llevarse sus pertenencias de valor y dejar lo indispensable en la vivienda.
En relación a los hechos la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) dio a conocer que el sábado a las 19:25 horas personal de la guardia de la Policía Judicial del Estado (PJE) recibió el reporte a través del número de emergencias 066 de un robo con violencia en la zona hotelera.
Agentes de la corporación se trasladaron a la calle Flamingos, lote 38, a un costado del hotel Presidente, kilómetro ocho del bulevar Kukulcán para tomar el reporte del ilícito y realizar un operativo por los alrededores en busca de los responsables.
En el lugar los detectives se entrevistaron inicialmente con Isael Arcos Pérez, de 20 años de edad, originario de Tenosique, Tabasco, el cual dijo ser el empleado de la vivienda.
Esta persona dijo que como a las siete de la noche se encontraba con su esposa Esther Hernández Landero, de 22 años de edad, también oriunda de Tenosique, apagando las luces de la residencia para irse a su cuarto cuando se percató que en la sala de juegos de la mansión se asomaba un sujeto.
De inmediato Isael dio instrucciones a su esposa para que corriera y se escondiera en algún lugar. El vigilante salió al área del jardín y observó cuando un sujeto brincaba la barda; acto seguido escuchó un fuerte golpe por la entrada.
Agregó que sigilosamente se acercó al portón principal y pegó su oído a la puerta con la intención de escuchar algún movimiento extraño afuera de la vivienda. Cuando se encontraba en ese lugar sintió un fuerte golpe ya que los delincuentes lograron abrir por la fuerza la puerta y entonces entraron seis sujetos con armas cortas.
A Isael a punta de golpes lo llevaron abajo de unas escaleras y minutos después someten a la esposa del vigilante. A los dos los trasladan a la sala, los colocan boca abajo y los amarran con un pedazo de tela, al parecer el cinturón de una bata de descanso.
Uno de los delincuentes amenaza con matar a la pareja si éstos alzan la vista para mirar sus rostros. "Uno de ellos nos dijo que no intentáramos nada, mucho menos verlos porque de lo contrario nos iban a matar" dijo Arcos Pérez a los investigadores.
Cuando se encontraban los asaltantes en la vivienda en busca de algún objeto de valor, llegó la joven Juana Francisco Miguel, de 19 años de edad, originaria de Chetumal, sobrina del jardinero que trabaja en dicha residencia, quien entró a la casa sin saber la pesadilla que iba a vivir en el interior.
Los asaltantes igualmente sometieron a la joven. En tanto los otros le decían al trabajador que dónde se encontraba la caja fuerte y las joyas, a lo que respondió que no tenía conocimiento que hubiera alguno de los objetos mencionados.
Otro de los delincuentes que vigilaba a la joven Juana aprovechó un momento para besarle sus partes íntimas y cuando estaba a punto de violarla, los demás ladrones le dijeron que se tenían que ir pues no encontraron nada de valor y era probable la presencia de la policía pues ya habían permanecido varios minutos en el interior de la casona.
Juana dijo a los agentes judiciales que la entrevistaron, que al llegar a la vivienda observó un vehículo color blanco, sin especificar el modelo ni las placas, en el cual se encontraba una persona del sexo masculino quien al verla entrar a la casa llevó un teléfono celular a su oído como si fuera a realizar alguna llamada.
En el informe de la PJE se asentó el nombre del propietario de la vivienda, un reconocido empresario dueño de una concesionaria de automóviles nuevos en la ciudad, el cual manifestó abiertamente su preocupación no tanto por lo material sino por su seguridad y la de sus trabajadores. (Fuente: Novedades de Quintana Roo)