Denuncian negligencia médica en hospital privado de Cancún
CANCUN, MX.- Luego de que el pasado 3 de marzo falleciera su esposa a consecuencia de una negligencia médica en un hospital privado de esta ciudad (N. de la R: se trata de la clínica Galenia), Roberto Castillo, esposo de la señora Vanesa de la Cruz Contreras de Castillo, dijo estar dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias con el único fin de que se haga justicia y no vuelvan a ocurrir más casos como del que desafortunadamente fue víctima su esposa.
Explicó que su esposa ingresó al nosocomio el pasado 3 de marzo alrededor de las siete de la mañana para practicarle una histerectomía (retiro del útero) cirugía que estaba programada desde hace varios meses; sin embargo, nunca imaginó que en cuestión de horas perdería a su mujer.
“Mi esposa llegó en su automóvil al hospital a las siete de la mañana, y a las siete y media ingresó al quirófano para que le practicaran la cirugía; pero después de unos minutos se complicó todo por una hemorragia, por lo que de inmediato nos solicitaron sangre”, recuerda su esposo, quien aún no se recupera del lamentable deceso de quien por casi 20 años fue su esposa y madre de sus tres pequeños hijos: Roberto de 10 años, Juan Pablo de 8 y Renata de 3.
La cirugía la realizó el doctor Víctor Espinosa de los Reyes Aguirre, quien les aseguró se trataba de una operación sencilla y en la que no tendría que presentarse ninguna complicación, pues la señora Vanesa gozaba de buena salud a sus 36 años, no obstante, los hechos fueron muy distintos.
Ante el lamentable deceso, el señor Roberto Castillo manifestó que en todo momento le ocultaron en el hospital el estado de gravedad en el que se encontraba su esposa: sufrió tres paros cardíacos por la hemorragia. “Se supone que el hospital cuenta con todos los elementos, equipo e implementos necesarios para una cirugía como la que le practicaron a mi esposa, pero desafortunadamente no es así”.
El doctor Espinosa de los Reyes Aguirre me insistió en que no se contó con sangre en el hospital y que se había pedido al banco correspondiente; de ahí ya no volví a saber nada del doctor y una hora después el Jefe de Terapia Intensiva, el doctor Chamorro, me informó que el estado de mi esposa era grave, pero si llegaba la sangre había posibilidades de que se salvara.
A las 2:20 de la tarde de ese mismo día, el director del hospital Eduardo Loya Cortés, responsabilizó al banco de sangre al manifestar que el estado de mi esposa era grave pero si se conseguía la sangre podría vivir, por lo que de inmediato la conseguimos aunque ya era demasiado tarde, pues el estado de salud de Vanesa en lugar de mejorar empeoraba, hasta que a las seis y media de la tarde me informaron que mi esposa había fallecido.
Derivado del expediente clínico de mi esposa y posteriormente a su fallecimiento, me enteré que Vanesa había sufrido al menos tres paros cardíacos, uno durante la operación y dos más en Terapia Intensiva, situación que nunca me fue comunicada. “Las probabilidades de vida de mi esposa cuando salió del quirófano eran de un cinco por ciento debido al desangramiento durante la operación por la negligencia del doctor Víctor Espinosa de los Reyes Aguirre, quien no realizó el amarre adecuado de las venas y las arterias que cortó al momento de la cirugía lo que ocasionó que mi esposa se desangrara y aunado a la falta de implementos, recursos y equipo del hospital llevó hasta la muerte a mi esposa.
“Siempre me ocultaron la verdad, nunca me informaron que mi esposa había sufrido un paro cardíaco durante la operación y dos en Terapia Intensiva, que había perdido 4.5 litros de sangre y que no contaban con sangre suficiente para las transfusiones que se requerían antes de iniciar el procedimiento quirúrgico”, concluyó el señor Roberto Castillo. (Fuente: diario Quequi)
