Exhiben deficiencias de refugios
CANCUN, MX.- A dos años y medio de que el huracán Wilma golpeara las costas de Cancún con rachas de hasta 300 kilómetros por hora, las autoridades de Protección Civil y demás corporaciones que tienen el compromiso de “alertar, servir y socorrer” a la ciudadanía, pareciera que no han aprendido la lección, pues el 80% de los refugios anticiclónicos presentan una deficiencia que da lo mismo quedarse en la casa que acudir a esos lugares donde se presumen estarán más seguros.
Algunas escuelas habilitadas como refugio, carecen de alumbrado en sus instalaciones, no tienen servicio de agua potable, sino que son abastecidas por medio de pipas o sus calles están en pésimas condiciones, lo que dificultaría una evacuación masiva.
Las condiciones lamentables en las que se encuentran los llamados “refugios anticiclónicos” deja mucho que desear a la población, y pone entredicho el discurso de los políticos quienes juran y perjuran que la entidad “tiene una cultura de huracanes”.
Resulta alarmante que hasta la fecha, muchas de las escuelas que ostentan una placa de Protección Civil que anuncia a la ciudadanía que ese es un refugio en caso de contingencia, se encuentren con ventanas despedazadas, vidrios rotos, escombro por doquier y que en su momento se convierte en un proyectil que podría provocar daños o hasta la muerte a una persona en un caso extremo.
Otra situación es que algunos puntos ya dejaron de ser refugios anticiclónicos desde hace varios meses y la gente no lo sabe porque no ha sido debidamente informada, tal es el caso del Jardín de Niños Un Nahil Pal del fraccionamiento Terranova en la región 518. Este centro escolar presenta un peligroso hundimiento en una de sus aulas y las autoridades de Protección Civil municipal retiraron la placa que lo acreditaba como un albergue, pero las casi 600 familias que viven en los alrededores aún creen que “la escuelita de sus hijos” es un refugio en caso de emergencia.
Entre otras muchas escuelas que presentan graves fallas se podría mencionar a la primaria Guillermo Prieto de la región 93 que está a medio construir, pero eso sí ya fue habilitada como refugio, otra es la primaria Bicentenario de Quintana Roo en la 236, que no tiene luz propia y en la puerta tiene una maraña de cables que pondría en peligro a los refugiados, la secundaria Javier Rojo Gómez en la 228, cuyos servicios sanitarios son pésimos y deprimentes, pues los lavamanos no funcionan, no tiene una barda perimetral que los ampare de ladrones y los alrededores está llena de escombros y material peligroso, otro Jardín es el Rufino Tamayo que se ubica en la región 234, cuyos árboles no han sido podados desde que se desplomaron por el huracán Wilma, la primaria Matías Romero cuya basura nunca se la lleva el camión y las calles de acceso están muy accidentadas, lo que dificultaría las maniobras de evacuación en caso de ser necesario, la primaria Oxtankah de Tierra Maya, misma que está a medio construir.
Así, con todo lo anterior, la población de Cancún y sus autoridades, se enfrentarán a la inminente temporada de huracanes que inicia cada año en el océano Atlántico y que afecta las costas del caribe mexicano; sin embargo, los refugios sólo son un número en la oficina del topógrafo Roberto Vargaz Arzate, quien ostenta ser la personas que más sabe de contingencia en caso de huracanes. (Fuente: diario Quequi)
