Dan carpetazo en QR al caso Lydia Cacho; culpan del revés a la PGR
CIUDAD DE MEXICO.- Un juez de Quintana Roo cerró el caso de Lydia Cacho Ribeiro, al negar las órdenes de aprehensión en contra de funcionarios y ex servidores públicos del estado de Puebla acusados de torturarla, pero la periodista responsabilizó a la Procuraduría General de la República (PGR), por debilitar la indagatoria.
Tercer citatorio que recibe el empresario textilero
Según consta en registros de ese juzgado consultados ayer por La Jornada, se trata del tercer citatorio que recibe Kamel Nacif para comparecer como testigo en el proceso por pornografía infantil abierto en contra de Kuri, al cual debe acudir forzosamente o se ordenará ese mismo día a elementos federales que lo obliguen a acudir al juzgado.
En tanto, fuentes judiciales confirmaron a este diario que en el caso de las acusaciones contra los policías poblanos que detuvieron a la periodista Lydia Cacho Ribeiro, en diciembre de 2005 en Cancún, Quintana Roo, el juez penal Benjamín Navarrete libró dos órdenes de aprehensión y negó otras tres solicitadas originalmente por la PGR.
Las medidas cautelares se libraron en contra de los policías judiciales José Montaño Quiroz y Jesús Pérez Vargas, ya que en su calidad de servidores públicos y en el ejercicio de sus funciones capturaron a la periodista Lydia Cacho, y durante las más de 20 horas que duró su traslado de Cancún a la ciudad de Puebla, la amenazaron de muerte y le causaron afectaciones de tipo sicológico.
El juez Navarrete determinó negar las órdenes de aprehensión que solicitó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos contra Periodistas, dependiente de la PGR, en contra de las también agentes policiacas del estado de Puebla María Irene Arteaga Rangel y Verónica Chávez Cruz, así como del comandante Raymundo Rodríguez Rocha.
Desde la óptica del juez quintanarroense, las autoridades consignadoras no aportaron ningún elemento de prueba determinante para considerarlos presuntos responsables del delito de abuso de autoridad. (Fuente: La Jornada)
Agentes judiciales de Puebla detuvieron en diciembre de 2005 a Cacho en Quintana Roo y la trasladaron en automóvil a la capital poblana —trayecto en el cual la torturaron, según su propia denuncia— para afrontar un proceso penal por el delito de difamación, que interpuso el empresario Kamel Nacif, conocido como El Rey de la Mezclilla, quien fue señalado por la periodista y escritora como parte de una red de pornografía infantil.
El juez segundo de lo Penal, Benjamín Navarrete, negó las órdenes de aprehensión contra José Montaño Quiroz y Jesús Pérez Vargas, los policías judiciales que detuvieron a la periodista en 2005, bajo el argumento de que los acusados son servidores públicos de Puebla, y están fuera de su jurisdicción.
Lydia Cacho aseguró que la PGR “envió el expediente rasurado de tal manera” que parece que solamente acusa a los judiciales, “como si hubiesen actuado por su cuenta”, y debido a que la tortura se cometió durante las 20 horas de traslado, y se agravó en Campeche, “el juez de Quintana Roo dice que no se cometió en esa entidad”.
Precisó que la consignación original fue elaborada por la Fiscalía Especial de Atención a Delitos Violentos contra las Mujeres (Fevim) “por órdenes del procurador, en septiembre de 2007”, y en ella se solicitaba la aprehensión de diversos servidores públicos del estado de Puebla.
Entre ellos se encontraban la ex procuradora general de Justicia, un agente del Ministerio Público estatal, un comandante y cuatro agentes judiciales, quienes presuntamente manipularon la documentación que llevó a la detención de la periodista.
Al ser liberada después de su detención en 2005, Cacho presentó una denuncia por tortura en contra de los policías y otros funcionarios de Puebla. Aportó como prueba el dictamen pericial de valoración médico-psicológica-victimal, según el cual durante su detención “experimentó desesperanza, confusión, dudas y estrés, lo cual en su conjunto llevó a provocarle un transtorno por estrés postraumático”. (Fuente: El Universal)
