Falta de vigilancia permite abusos en centros de rehabilitación
CANCUN, MX.- La reciente denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) 6207/8-2008 en contra del Centro de Rehabilitación Monte Sinaí por el maltrato a un menor de 17 años de edad, pone al descubierto la falta de vigilancia de las autoridades para garantizar el buen funcionamiento de dichos centros y permite abusos como maltrato físico, psicológico e incluso sexual.
Los pacientes deberán ser valorados clínicamente a su ingreso, de preferencia en presencia de un familiar y/o representante legal para determinar su estado de salud y si presenta golpes o heridas que requieran atención medica e informar a la autoridad competente.
Indagar si la persona esta embarazada, tiene algún padecimiento grave, complicaciones físicas, psiquiatricas, o enfermedad contagiosa con la finalidad de tomar las medidas necesarias para su atención y referencia.
En los casos de internamiento a pesar de que el paciente sea referido bajo tratamiento medico, la clínica receptora deberá hacer una valoración médica y en caso de ser necesario ambos especialistas deberán definir el tratamiento del paciente.
Llenar un formato de ingreso y en caso de menores de edad los padres de familia o tutores deberán dar su autorización para recibir la rehabilitación, y verificar se realice una historia clínica y los tratamientos auxiliares de diagnostico y tratamiento del enfermo. En caso de menores de edad sólo podrán ser aceptados en instituciones públicas o privadas cuando existan programas y espacios adecuados de acuerdo a la edad y genero, de lo contrario serán referidos a establecimientos encargados de la atención a menores.
Es obligación de la clínica establecer un diagnostico, pronostico y plan de tratamiento antes de las 48 horas posteriores al ingreso de los usuarios. Así como llevar un registro de la evolución del paciente durante su estancia.
Los medicamentos deberán suministrarse sólo bajo prescripción médica y en caso de presentarse algún accidente o emergencia con algún interno el encargado deberá procurar inmediatamente atención médica necesaria y avisar al familiar más cercano, representante legal o autoridades correspondientes.
Algunas de las recomendaciones para ingresar a un familiar a este tipo de centros son: Ser un establecimiento que cumpla con la normatividad de la Secretaria de Salud y a pesar de que sea referido por terceros asegurarse que la documentación se entregue por escrito, detalle los procedimientos y tratamientos que recibirá el enfermo durante su internamiento.
Lo anterior servirá para tener un comprobante en caso de que el control del paciente se salga de los lineamientos permitidos y/o las condiciones de trato humano mínimos que requieren.
Tomando el caso particular de la denuncia 6207/08-2008 (un menor que ingreso bajo tratamiento médico) nunca recibió la atención especializada, fue sobre medicado, victima de abuso físico y psicológico por quienes aseguraron resguardar su integridad durante el tratamiento.
Sobre este tema el coordinador de Protección contra Riesgos Sanitarios, Miguel Ángel Gutiérrez Castillo reconoce que las clínicas y/anexos son creados bajo lineamientos de buena fe, sin costo alguno a quienes lo solicitan.
Deben cumplir con requisitos mínimos como tener personal para la atención de pacientes, instalaciones con camas individuales, baños y cocina en el caso de internados, así como procedimientos operativos de funcionamiento para el manejo de alimentos y contar con todos los servicios como luz y agua potable, la acreditación de un médico especialista para el manejo de medicamentos. Todos ellos regidos bajo la Norma 028.
Según el padrón de la Secretaria de Salud, Cancún cuenta con ocho centros de rehabilitación que son: CREAD, Clínica Saasi, Alcance Victoria, Gran Caribe Cancún, CRIT (Centro de Rehabilitación Integral Teletón), Génesis, Casa de la Alegría, Monte Sinaí y Alfa y Omega (éstos dos últimos son de reciente creación y no han sido supervisados físicamente).
La falta de regulación hace que no se cumpla la Norma 028 que señala que “no podrán ser utilizados procedimientos que atenten contra la integridad física y mental del paciente” lo que genera que se violen los derechos humanos de los internos.
En los casos de Monte Sinaí y Alfa Omega la falta de vigilancia representa un riesgo para los pacientes sujetos al cuidado de vigilantes y personal no especializado, como fue comprobado con la denuncia contra Monte Sinaí, ya que no han sido supervisados por las autoridades.
Los siete primeros son centros para el control de adicciones con excepción del CRIT -especializado en rehabilitación física para niños de escasos recursos- que han trabajado en esta ciudad desde hace muchos años y que hasta el momento se encuentran trabajando regularmente.
En la denuncia penal contra de Julio García, Roberto Espejel y/o quienes resulten responsables por lesiones se detalla que el menor ingreso el pasado 7 de julio para recibir tratamiento de desintoxicación por consumo de droga sin ser valorado a su ingreso. El 18 de agosto la madre del menor observo como era sacado a patadas de la cocina por la persona encargada del cuidado de los pacientes, bajo el argumento que estaba molestando a una de las internas.
Dos días después fue trasladado al Centro de Rehabilitación Saasi y donde se descubrieron heridas abiertas que le atravesaban ambas pantorrillas a causa de las ataduras; los antebrazos presentaban escoriaciones del tamaño de una circunferencia de 3 centímetros, cicatrices en brazos y piernas, así como golpes en los omóplatos y la parte baja de la espalda.
A esta denuncia se suma una solicitud para que intervenga la Comisión de los Derechos Humanos para determinar si existen irregularidades con el expediente 38/2008, con la que solicitara a las autoridades correspondientes los informes y se harán las investigaciones, visitas y entrevistas con el menor para determinar si se emiten recomendaciones.
Aunado a esto la directora de la Clínica Saasi, Rocío Rojas Limón, donde fue trasladado el menor para continuar con su tratamiento, fue victimas de amenazas días después de haber recibido al menor, mismas que subieron de tono hasta culminar con cortes del servicio telefónico y de Internet, hackeo de su cuenta de Internet, daños en su propiedad y amenazas de muerte para ella y su familia que fueron asentadas en una denuncia ante el Ministerio Publico del Fuero Común.
Esto representa un caso atípico extremo y de intolerancia de los responsables del Centro de Rehabilitación Monte Sinaí al ser exhibidos públicamente por su incapacidad para el manejo de pacientes y para enfrentar las acusaciones penales en su contra. Ejemplo claro de la falta de vigilancia de las autoridades para asegurar el buen manejo de dichos centros y el cumplimiento de la Norma 028.
Monte Sinaí es un centro de rehabilitación que viola los derechos humanos de los internos y de acuerdo a testimonios de menores que permanecen en sus instalaciones que piden ayuda está en peligro su integridad física.
De acuerdo a la información exhibida en la entrada de Monte Sinaí el psicólogo responsable es Juan Briones López con cedula profesional 1854062 y en caso de haber sido la persona acreditada durante la estancia del menor agredido, será él quien tendrá que responder a las autoridades, mostrar los expedientes clínicos y en caso de que existan irregularidades y se deslinden responsabilidades podría perder su licencia.
Vacío legal
De acuerdo al folleto explicativo de Monte Sinai detalla que es “una clínica privada de primer nivel con un equipo de profesionales ampliamente capacitados e instalaciones diseñadas para lograr una rehabilitación integral de problemas de adicción, construidas especialmente para una clínica de adicciones”.
Como parte del tratamiento ofrecen “terapias individuales o en grupo para trabajar problemas como los resentimientos con el padre, la madre, la esposa etc. Disparadores emocionales para evitar recaídas, historia de vida, consecuencias de abuso de alcohol y drogas. Así como la participación de grupos de Narcóticos Anónimos (NA) y Alcohólicos Anónimos (AA) para dar testimonios de sobriedad.
En su primera fase brindan: “valoración medica, atención psicológica y diagnostico. En la fase dos terapia individual, terapia de grupo, terapia familiar y terapias alternativas, grupos de autoayuda (AA y NA) y consejería espiritual. “Fase tres conciencia de salud, integración social, familiar, laboral, programa de prevención de recaídas y revisión de señales de recaída. Con un porcentaje de recuperación del 98%”.
Y dicen ser un centro con “el mejor programa profesional que conjunta lo mejor de los modelos más reconocidos del mundo para el tratamiento de adicciones”.
Para atender la problemática que existe por el elevado consumo de enervantes y las edades cada vez menores de niños que las consumen sólo existe el Centro de Integración Juvenil que ofrece terapia clínica con no más de 20 consultas y sin internamiento. Por eso se tiene que recurrir a instituciones privadas.
Susana Martínez, destacó, que es una problemática compleja y muy costosa, lamentablemente nadie quiere tomar las riendas y hacerse responsable de brindar este tipo de apoyo a quienes lo requieren. En algunos casos hay niños que inician el consumo desde los 7 y 9 años porque son drogas de fácil acceso sin importar la clase social e incluso si son supervisados o no por sus padres y en ocasiones acceden a consumirlas solo por curiosidad.
“Abrir un centro de rehabilitación no es lo mismo que abrir una portería”, recalcó, “están dejando en sus manos vidas humanas y se desconoce si están certificadas, si cuentan con la experiencia para el manejo de pacientes que requieren tratamiento clínico y si están reguladas o no”.
Un caso preocupante es la Clínica de Rehabilitación Mediterráneo de Playa del Carmen donde tiene bajo su cuidado adultos que son retenidos en contra de su voluntad, lo que significa que prácticamente están secuestrados sin que nadie haga nada.
Ante esto pidió que estos centros sean regulados y se verifique el cumplimiento de la Norma O28 para evitar violaciones a los derechos humanos de los internos. (Fuente: Martha Juárez/Cancún Times)
