Frenará crisis expansión de oferta de condominios en Cancún
Prevé analista que el modelo turístico hotelero, que se vio amenazado por el auge de condominios autorizados muchos de ellos con cambios irregulares en usos de suelo, habrá de prevalecer por encima del inmobiliario turístico.
CANCÚN, MX.- Paradójicamente, el riesgo que enfrentaría la vocación turística de Cancún ante el crecimiento de la industria condominal, impulsado entre otros elementos por cambios de uso de suelo otorgados irregularmente por la pasada administración municipal, tendrá puntos suspensivos gracias a la crisis económica mundial, que reforzará aquí el modelo turístico hotelero por encima del inmobiliario turístico, de acuerdo con un extenso reporte de El Periódico.
Para Cancún, otro de los efectos de la coyuntura financiera será la sustitución del consumo inmobiliario por el tiempo compartido o la estancia en hoteles, incluso, la reconversión de muchos de los proyectos condominales al modelo que pretendían desplazar, el turístico hotelero.
Así se desprende del análisis “La crisis actual, sus implicaciones en el debate de la vocación turística de Quintana Roo y el funcionamiento de su sistema turístico”, hecho por el profesor del departamento de Turismo Sustentable Gestión Hotelera y Gastronomía de la Universidad del Caribe, Pedro Moncada.
El investigador aborda el tema de los 20 a 30 millones de baby boomers que estaban dispuestos a comprar una segunda residencia, muchos de ellos en Cancún y Riviera Maya, y que abandonarán el sueño por lo menos durante los próximos 10 años, fruto de la crisis que se originó en los Estados Unidos.
“Esos baby boomers quien sabe si se jubilen en el tiempo en que lo calcularon y, por lo menos muchos de los norteamericanos que tienen aquí una segunda residencia, van a terminar rematándola para poder salvar su propiedad en su país. Así que adiós a los baby boomers para la compra inmobiliaria.
“Esto dará pie al fenómeno de la sustitución de mercado. Con la crisis la gente va a dejar de comprar, pero no de venir, porque no dejarán de escapar del frío, entonces vendrá un auge del tiempo compartido, por ejemplo, y prevalecerá la opción del hotel, aunque sea más barato”, expresó.
En entrevista con El Periódico, Moncada Jiménez explicó que los futuros jubilados norteamericanos esperaban que sus propiedades aquí valieran muchísimo más a largo plazo, luego de la especulación inmobiliaria; sin embargo, la apuesta se desvaneció, así que rematarán lo que tenían o frenarán los deseos de adquirir segundas residencias.
“La burbuja inmobiliaria estalló. Ellos saben ahora que no podrán comprar una casa o un condominio, porque tienen que pagar la hipoteca de la propiedad que ya habitan hoy en su país.
“Eso significa que existe un alta posibilidad de que todos los proyectos condominales que se diseñaron y se desarrollan actualmente para captar a ese mercado, quedarán congelados o de plano tendrán que reconvertirse al modelo de turístico hotelero si no quieren irse a la quiebra. Entonces prevalecerá la vocación del destino, que pusieron en peligro proyectos como los Grand Islands, los Puerto Nizucs, y todos esos que están en proceso”, afirmó.
Las estimaciones entonces, confirmadas el fin de semana por un funcionario de la Organización Mundial del Turismo (OMT), quien participó en el II Congreso Internacional sobre el Derecho del Turismo, en la Universidad del Caribe, son que los flujos turísticos serán de las últimas actividades económicas en resentir la crisis.
Recuperación
De hecho, el turismo será la primera actividad en recuperarse, de acuerdo con el análisis hecho por Moncada Jiménez, quien advierte –ante la incertidumbre- la necesidad de reforzar la presencia de la marca Cancún en el mercado nacional, en los Estados Unidos y aprovechar la fortaleza de Canadá.
También recomienda aprovechar la coyuntura del tipo de cambio para detonar el mercado europeo, así como los mercados emergentes de Brasil, Argentina, Chile y Venezuela, los más redituables a corto plazo; mientras que el de Rusia, China e India, a futuro.
El plan original
En un apartado denominado “La perspectiva inmobiliaria”, el investigador manifiesta que las perspectivas de retiro de los baby boomers hicieron detonar los proyectos inmobiliarios turísticos no sólo en el Caribe Mexicano, sino en el Pacífico, principalmente en Baja California.
En Europa –ahonda- fundamentalmente en los países mediterráneos, se dio un fenómeno similar, aunque dirigido a los alemanes e ingleses. Jubilarse invirtiendo su pensión en una propiedad que subía de precio, garantizaba el mantener el estilo de vida y consumo, e incluso, mejorarlo.
Pero apareció la crisis y ello modificará profundamente esas expectativas, subraya.
“De las principales compañías afectadas con la crisis financiera, aparecen en primera línea las que manejaban los fondos de pensiones. La crisis pone en duda no sólo la expectativa inmobiliaria al perder poder de compra el mayor grupo potencia, sino las mismas pensiones de los baby boomers. Se calcula en dos billones de dólares las pérdidas de esos fondos de pensiones”, indica.
Las consecuencias ya están a la vista. Según la Asociación de Agentes de Bienes Raíces de California, el valor de las viviendas se ha depreciado en un 41 por ciento en un año. Aquí se advierte que los extranjeros con propiedades rematarán sus bienes con tal de asegurar sus inmuebles base.
La realidad
Ante la crisis, Moncada Jiménez expone que el sector inmobiliario se detiene por dos factores, ambos relacionados con el crédito. Uno, el crédito a los proyectos de construcción; otro, relacionado a los individuos para la adquisición de vivienda.
A nivel local se calcula que los préstamos para financiar las construcciones inmobiliarias se detienen por dos años, se salvan los que ya están a salvo. Sin embargo, la recuperación de la compra parece que tardará más.
“Según Faux, ‘se necesitará una década o más para que el mercado inmobiliario se recobre lo suficiente y los consumidores de nuevo hagan uso de él’”, cita el investigador.
Así, las implicaciones para los desarrollos turísticos inmobiliarios del Caribe Mexicano, serán la baja de precios y la atención a otros segmentos de menor poder adquisitivo para sus departamentos y casas.
“Si el 11 de septiembre hizo visible al sector turístico que el 83.8 del consumo turístico del país es doméstico, tal vez ahora ocurra lo mismo con el inmobiliario turístico.
“Cuando menos en un caso, de tener una comercialización del 50-50 entre el mercado nacional y el extranjero, ha pasado a un enfoque 80 nacional y 20 extranjero”, pronostica.
En virtud de ello y, ante el panorama complejo y de largo plazo para la adquisición inmobiliaria, la llamada “irrenunciabilidad al consumo turístico”, puede llevar a que en el efecto sustitución, los baby boomers –una generación hiperconsumista- al no tener acceso a la propiedad en los centros turísticos como se les planteaba, giren hacia el consumo de productos sustitutos.
“En esta lógica se presentaría una oportunidad para los modelos de tiempo compartido o la hotelería tradicional, de captar esas nuevas demandas que aún estaban orientadas al segmento residencial turístico”, refuerza.
La otra consecuencia –dice- se refiere a la atención a otros mercados. Ahí, considera que pensar en Europa no es tan oportuno, debido a que la misma situación se está presentando en el Mediterráneo. Es decir, los ingleses y alemanes, que eran el mercado objetivo de muchos desarrollos españoles, están en la misma situación que los baby boomers estadounidenses.
“La alternativa más viable puede venir de una reconversión de proyectos hacia el modelo turístico hotelero. Curiosamente, si en 2002 el Bay View Grand sustituyó a uno de los hoteles más antiguos de Cancún –el Sandy Villages- antes Aristos, ahora la cancelación de sus permisos de desarrollo en el lote 56 de la Zona Hotelera podría darles la oportunidad de reconvertirse a hotelero”, sostiene.
Por el momento, manifiesta el académico, parece que el sector inmobiliario turístico detiene su tendencia de los últimos años y ha llegado a la máxima participación en la oferta de alojamiento con una proporción del 32 por ciento, un 12 por ciento más de la histórica.
¿La crisis pegará al turismo?
“Sin duda”. Es la respuesta del investigador. No obstante, subraya que no hay que confundir lo que es una tormenta del día con el cambio climático.
Como ejemplo, cita al presidente de la Asociación de hoteles de Cancún (AHC), Jesús Almaguer, quien declaró en su momento que durante el Travel Mart, celebrado del 15 al 17 de octubre pasado, las tarifas aumentaron de un cinco a un 15 por ciento, que el ritmo de reservaciones para diciembre se mantiene y que las temporadas de primavera y verano están blindadas.
A ello agrega las perspectivas en la Riviera Maya, en donde las reservaciones ya se encuentran en un 55 por ciento, aún cuando las ventas inician en noviembre, según Javier Aranda Pedrero, director del Fideicomiso de Promoción Turística de dicho corredor turístico.
“Nuestra región tiene una posición privilegiada de mercado, que se manifestó en la cancelación de rutas por la crisis energética, la cual tuvo una afectación mínima a la región; cuando en el país se recortaron 44 rutas y se suspendieron vuelos, sólo tres de esas rutas tenían como destino a Cancún.
“A la luz de lo anterior, los escenarios previsibles a pesar de la incertidumbre actual, para la actividad turística en la región, serían que si ésta baja su ritmo de crecimiento o decrece, sería una de las últimas actividades económicas en hacerlo. Y por el contrario, su capacidad de recuperación permite aseverar que su reactivación sería la más corta”, dijo.
Mercados emergentes, no cualquiera
Como parte de su análisis, Pedro Moncada, quien actualmente cursa un doctorado en una universidad de España, establece que para enfocar las baterías hacia algunas de las opciones contempladas por autoridades de gobierno y empresarios, se debe considerar una de las premisas del turismo: La distancia económica, el tiempo y el costo del viaje origen-destino y viceversa.
Bajo esa premisa, para China, India y Japón esos elementos pueden resultar un factor negativo; para Latinoamérica el caso es contrario.
En el caso de China y Rusia, la facilitación en el visado constituye otro obstáculo importante. Brasil presenta una problemática similar, pese a los avances en la materia.
“Canadá, que es la única economía de los mercados primarios de Quintana Roo, que parece no tener grandes dificultades con la crisis, sería uno de los mercados a consolidar y, aprovechando la coyuntura, incrementar su participación de mercado. Mantener la presencia en los Estados Unidos como en el mercado nacional es una acción básica de mercadotecnia, ante la incertidumbre que presenta.
“También buscando en los mercados de Norteamérica el atraer con viajes intrarregionales, a los viajeros que pensaban hacer viajes de largo aliento a Europa y otras partes del mundo. De hecho, el mercado secundario, Europa, se presenta como una gran oportunidad, debido a otro factor: El tipo de cambio”, sostiene.
A manera de conclusión, Moncada Jiménez resume que, a la luz de la actual crisis, el perfil de Cancún como sitio con vocación turística predominará en el mediano plazo; y si la afectación al turismo llega será menor que en otros sectores de la economía. (Fuente: El Periódico)
