El hallazgo de cámaras mortuorias al explorar seis cenotes en los estados de Quintana Roo y Yucatán, arrojó restos humanos que, aun sin estar fechados, han originado dos versiones de investigadores del INAH: que son vestigios de origen maya, por un lado, y, por el otro, que podrían datar de la Era del Hielo, 10 mil años atrás.
El hallazgo de los llamados “cementerios acuáticos mayas” (el término cementerio es un concepto cristiano que no existía para las culturas de Mesoamérica), será motivo en los próximos años de importantes investigaciones por parte de personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia, informó Adriana Velásquez Morlet, delegada de esa dependencia federal en el estado, quien sostiene que se trata los entierros más antiguos de América.
La noticia difundida por el INAH, acerca del descubrimiento de las cámaras mortuorias acuáticas —cuya ubicación no se precisa por el riesgo de saqueo por parte de los buscadores de tesoros—, subraya que los resultados obtenidos forman parte de un proyecto iniciado hace cinco años, tiempo en el que se ha dado noticia de hasta 40 sitios, de los cuales cinco podrían ser cementerios acuáticos. La importancia de éstos es tal, puntualiza el informe oficial, “que podría cambiar el conocimiento sobre la organización política, económica y militar en los diferentes periodos de la cultura maya”.
Según datos de Carmen Rojas Sandoval, directora de las investigaciones en cenotes, a través de la subdirección Arqueológica Subacuática del INAH, se han entregado 17 cédulas de sitios subacuáticos en los cenotes y cuevas sumergidas de la península de Yucatán al Consejo de Arqueología y a la Dirección de Registro Público de Zonas y Monumentos del INAH, con el fin de que sean incorporados al Atlas Arqueológico Nacional.
Al respecto, Velásquez Morlet precisó que “los cementerios acuáticos son parte de una investigación muy reciente. En el caso de Quintana Roo, han sido identificados en la zona de Tulum y Lázaro Cárdenas, muy cerca de la zona limítrofe con Yucatán. En el ejido Jacinto Pat, Xel-há, Cobá y los límites con Yucatán es dónde se ha estado trabajando, logrando explorar hasta ahora seis cenotes en los cuales se han encontrado restos de ocupación humana antes de los mayas”, dijo.
A diferencia de Rojas Sandoval, la directora del INAH en Quintana Roo agregó que de acuerdo a las primeras exploraciones han identificado restos humanos fechados entre los 10 y los 12 mil años, a finales de la Era de Hielo.
“También hemos podido encontrar restos mayas, vasijas y restos fósiles (mamut) que servirán para la elaboración de un catálogo de fotos que habrá de darse a conocer más adelante”.
La especialista Carmen Rojas Sandoval explicó que la propuesta del proyecto pretende establecer cuántos cenotes contienen evidencia arqueológica y paleontológica y a partir de esta consideración se derivan varias líneas de investigación tanto en Yucatán como en Quintana Roo. Hasta el momento, dijo, existe la hipótesis de que no todos los individuos cuyos restos se localizaron dentro de cenotes fueron sacrificados, como se pensaba, sino que fueron llevados ahí como parte de un ritual funerario. “A la fecha se pensaba que todos los esqueletos en los cenotes correspondían a individuos sacrificados. Antes de los años 60, también se creía que sólo sacrificaban mujeres jóvenes, pero con los trabajos del arqueólogo ya fallecido Román Piña Chan en esa década y los resultados publicados por A. H. Earnest en 1977, sabemos que los mayas también sacrificaban hombres y niños”.
Rojas destacó que el concepto cementerio se aplica no con el significado judeo-cristiano, sino para referirse a la práctica de congregar a los muertos.
“Se dice que el uso de espacios formales para el depósito de los muertos tiene que ver con la creación de ancestros”, práctica por la cual se conmemora a ciertos antepasados, con el fin de delimitar un territorio y demostrar que se ha estado en un sitio por muchos años. De este modo un antepasado se convierte en un jerarca importante, por ejemplo, el fundador de una dinastía”.
La titular del INAH Quintana Roo, Velásquez Morlet declaró que analizan la posibilidad de realizar un proyecto que permita a los visitantes admirar parte del nuevo hallazgo en el interior de dos cenotes, con los recursos de la tecnología. “El objetivo es preservar intacto este legado de nuestros antepasados”, dijo. (El Universal con información del INAH)