Con tan sólo 50 personas con problemas de adicción atendidas en más de un año de operación, la clínica de rehabilitación para adictos de la Fundación Zazil Be se ha convertido en un verdadero “elefante blanco”.
En los últimos cinco meses, un solo paciente ha solicitado los servicios de la clínica, por los cuales se cobran hasta 150 mil pesos, mientras que a los quintanarroenses de escasos recursos únicamente se les ofrece una opción alternativa de atención ambulatoria que pocos resultados arroja, según dieron a conocer algunos directivos de la Fundación.
A pesar de la gran inversión proveniente del erario y de la iniciativa privada para construir las suntuosas instalaciones de la clínica de rehabilitación a la orilla de la laguna de Bacalar, la fundación Zazil Be, que encabeza la ex primera dama, María Rubio de Hendricks poco ha podido hacer para abatir o disminuir el grave problema de drogadicción y alcoholismo que se enfrente en la entidad.
De acuerdo con la directora de la clínica, Guillermina Hernández Hernández, desde hace poco mas de 5 meses la clínica ha recibido y atendido una sola solicitud de rehabilitación que por cierto está por terminar este miércoles.
La directora, quien por cierto no cumplió el ofrecimiento de permitir que este medio informativo platicara con el paciente que supuestamente se encuentra en fase de rehabilitación, explicó que desde el inicio de operaciones en las lujosas instalaciones se han atendido aproximadamente 50 personas, entre ellos 32 quintanarroenses y los restantes de varios estados del país, así como también 2 extranjeros.
No obstante, de manera contradictoria señaló que en promedio se ha brindado atención a entre 12 y 14 pacientes por mes.
Detalló que aun cuando el costo inicial del tratamiento de desintoxicación que consta de 5 semanas es de 150 mil pesos, en promedio quienes han sido atendidos solo han sufragado aproximadamente 30 mil pesos, debido a que el estudio socioeconómico a que son sometidos determina su nivel de vida y sus posibilidades de pago.
A pregunta expresa, la directora de la clínica de rehabilitación señaló que en algunas ocasiones se ha atendido a quintanarroenses de escasos recursos, pero que estos en su mayoría son canalizados a las oficinas de la fundación en Chetumal, para que puedan acceder a una “opción alternativa de atención ambulatoria”.
Detalló que este tipo de pacientes junto con sus familiares reciben terapia especializada en las oficinas de la fundación y que solo en los casos “muy graves o especiales” son enviados para su internamiento en la clínica de rehabilitación, siendo absorbido el costo o cuota de recuperación a través del DIF estatal.
Hernández Hernández reconoció que el denominado tratamiento ambulatorio, es de menor efectividad al que se recibe en la clínica y que el promedio recaídas es por demás significativo, llegando hasta un 40%.
La entrevistada consideró que el bajo número de pacientes atendidos se debe principalmente a que los adictos se niegan de manera sistemática a atender la situación que enfrentan y que no solo los afecta de manera personal sino también a sus familiares y el círculo de personas que los rodea hasta en segundo nivel.
En un recorrido por las instalaciones este medio informativo pudo constatar que las instalaciones lucen desiertas a pesar de que ahí laboran cinco médicos residentes, cuatro enfermeras, así como otras seis personas, incluyendo a la directora.
Además, las instalaciones muestran ya el desusó que enfrentan sobre todo el mobiliario y equipo que fue adquirido al final de la anterior administración gubernamental.
En uno de los espacios “utilizados” para las terapias de los pacientes se pudo observar un listado con los nombres de las personas, organismo, empresas y hasta dependencias oficiales que colaboran o colaboraron en la construcción de ese centro de rehabilitación, destacando el Gobierno del estado de Quintana Roo y la Secretaria de Hacienda estatal por separado.
Cabe mencionar que la fundación Zazil Be desde el inicio de su conformación por parte de la ex primera dama, María Rubio Eulogio, fue cuestionada públicamente por presuntas irregularidades financieras en su origen y por la aportación de un número significativo de concesiones de taxi para su sostenimiento económico. (Fuente: El Quintanarroense)