El mercado de consumidores del sur de Quintana Roo y del norte de Belice ha atraído a cadenas comerciales que han colocado al borde de la inanición a pequeños negocios familiares que a duras penas sobreviven en la avenida de los Héroes, que desde hace al menos 10 años dejó de ser el punto de referencia de los movimientos del sector terciario de la economía, de bienes y servicios.
Anclados en la actividad comercial, pese a las recomendaciones del Gobierno del Estado para que diversifiquen actividades invirtiendo en otros sectores de la economía, los comerciantes de la avenida de los Héroes han recibido golpe tras golpe a partir del ingreso de México al GATT (Acuerdo General de Aranceles y Comercio) en 1986.
La zona libre fue apenas el primer aviso en 1996, y a él se sumó la Plaza comercial de Las Américas que ha obligado a un grupo de chetumaleños a instalar ahí un negocio, como es el caso de José Hadad Estéfano, dirigente estatal del PAN, quien es propietario de “las arracherras de Don José”.
Y ahora la instalación de un Sams Club a sólo unos metros del corazón comercial de Chetumal, está a punto de dar un golpe demoledor a los pequeños negocios que subsisten ajenos a la modernización, con métodos poco atractivos para los potenciales consumidores.
Según datos recabados por el reportero, gran parte de la clientela la han conquistado las cadenas que ofrecen productos con facilidades de pago, como son los casos de las cadenas Liverpool, Elektra y Coppel.
Y aunque algunos comerciantes locales han recurrido al pago en abonos, los requisitos solicitados son poco atractivos para los potenciales clientes, quienes en la competencia reciben mayores facilidades, tanto en los requisitos para obtener el crédito como en el monto de los pagos.
Uno de los comerciantes locales que recurrió a la opción del crédito es Luis Buenfil Durán, cuyos pasos fueron seguidos por Noemí Canto Chacón, quien en el período del ex gobernador Joaquín Hendricks se desempeñó como directora del ya liquidado Fideicomiso Caleta Xel-Ha y del Caribe (Fidecaribe).
Hasta ahora la zona libre y la plaza de las Américas han acaparado la mayor parte del mercado de consumidores. En el caso del paraíso fiscal de Belice, es más frecuentado por fayuqueros procedentes de Yucatán, Campeche, Tabasco y Veracruz.
Y la nueva amenaza para la avenida de los Héroes la representa la cadena Sams, cuya súper tienda se construye a ritmo acelerado a unos pasos de la bahía de Chetumal, cerca del Tribunal Superior de Justicia y del muelle fiscal.
La cadena pretende captar los mercados chetumaleño y beliceño, dando un nuevo golpe a la Bodega del Ahorro, conocida hasta hace algunos meses como Súper San Francisco de Asís.
Frente al atractivo de los nuevos negocios, en la avenida de los Héroes el tiempo de detuvo en gran parte de los negocios que no se han diversificado, ya que son negocios familiares atendidos en algunos casos por empleadas mal remuneradas, explotadas con mucha frecuencia.
Los métodos de venta son anacrónicos, aunque fueron exitosos hasta mediados de la década de los 80, cuando Chetumal era sitio de referencia del comercio de importación.
Y entre los efectos del auge de la plaza de las Américas se encuentra el declive del Cinema Campestre, administrado hasta hace algunos años por Eduardo Espinosa Abuxapqui, quien fue empleado del ex gobernador Jesús Martínez Ross.
El declive del Cinema provocó la quiebra de un restaurante ubicado a espaldas del inmueble, en la colonia Campestre.
En la avenida de los Héroes se ha dado una conversión gradual, provocada por el establecimiento de negocios foráneos o bien porque algunos comerciantes han decidido cambiar el giro de sus negocios, impulsados por los adversos resultados.
Por su parte, el gobierno del estado a lo largo de los años insistió ante los comerciantes en la necesidad de diversificar actividades, probando fortuna en el turismo y en el sector agropecuario.
El gobernador Miguel Borge Martín (87-93) insistió sobre todo en la recta final de su administración, mientras los comerciantes locales pedían al gobierno federal que conservara el status preferencial del que gozó la capital del estado durante décadas, y que fue el origen de la fortuna de un puñado de familias importadoras. (Fuente: El Quintanarroense)