Fracasa plan de sellamiento de la frontera sur
A partir de 2000, el sur de Quintana Roo, limítrofe con América Central, fue abandonado a su suerte por las corporaciones policíacas de nivel federal, específicamente por la Procuraduría General de la República (PGR) cuyo personal especializado no ha podido frenar el ingreso de cocaína procedente de Sudamérica.
Esta base de intersección, la cual carece de radar, contaba con tres aviones, una avioneta bimotor y dos helicópteros pertenecientes a la PGR, Ejército y la Armada, instancias que originalmente participaron en el plan de “sellamiento”, lanzado en la recta final del gobierno de Ernesto Zedillo.
Pero en forma gradual esta base de intersección ha sido limitada, debido en gran parte a que los equipos no han sido modernizados. Al no contar con radar esta base depende del apoyo de otras zonas del país para efectuar las labores de rastreo y persecución de aeronaves procedentes de Sudamérica, según confirmaron fuentes de la PGR.
Por su parte, el Ejército cuenta con un avión Embrear, cuyo radar le permite detectar sobre vuelos ilícitos, aunque muchos ingresos de naves ocurren a baja altura, casi rozando la selva, en la denominada ribera del río Hondo, cuerpo que agua que establece los límites entre México y Belice.
Actualmente la Base de intersección sólo sirve para operativos esporádicos, efectuados en su mayor parte por la Armada de México, muchos de ellos sin relación con el combate al narcotráfico.
Incluso, en los operativos antinarco la Procuraduría General de la República (PGR) ha exhibido sus limitaciones y una ausencia de coordinación con fuerzas castrenses que han encabezado las acciones más exitosas contra el tráfico de drogas en el sur de Quintana Roo.
La frontera de Quintana Roo con Belice no ha sido blindada y han sido frecuentes las incursiones de narco avionetas, tal como ocurrió el cuatro de julio de 2005, cuando el Ejército localizó una avioneta de matrícula colombiana que se desplomó en la región selvática del sur de Quintana Roo, provocando la muerte de un piloto mexicano y dos pasajeros colombianos.
La avioneta, perseguida por el Ejército bajo condiciones de lluvia, transportaba más de una tonelada de cocaína.
Y aunque el Ejército efectuó todo el operativo de rastreo, aseguramiento de droga y recuperación de los cadáveres en plena selva, la PGR se atribuyó el éxito del operativo, dejando en segundo plano al Ejército.
El 24 de enero de 1999, el Centro de Mando Coordinador del Operativo Aéreo advirtió que una nave procedente de Sudamérica ingresaría a territorio mexicano por Quintana Roo. Ejército y PGR efectuaron labores de intercepción aérea en forma coordinada.
La avioneta efectuó maniobras para el aterrizaje en el sur de Quintana Roo; el descenso irregular de la aeronave fue contemplado por policías preventivos del estado, quienes en forma fortuita capturaron a Ofelia Fonseca Núñez (familiar del narcotraficante Ernesto Fonseca Carrillo, alias Don Neto), a su esposo Manuel Padierna Sánchez y al piloto colombiano Alberto Londoño Uribe. (Fuente: El Quintanarroense)
