CHETUMAL, MX.- El juego a las escondidas entre menores de edad propicio una lamentable tragedia en Chetumal, capital del estado, después de que un menor de tan solo siete años de edad perdiera la vida al caerle sobre su frágil cuerpo la caja de un camión de redilas que se encontraba irresponsablemente sobre una horqueta, debido a que no contaba con una de sus llantas, así lo dio a conocer Edmundo Pérez Medina, director de Tránsito del estado.
Explicó que los hechos se registraron el pasado jueves sobre las confluencias de las calles Cocoyol esquina Guayacán numero 111 de la colonia Arboledas de esta ciudad, donde se reportó a través del número de emergencias 066 que un pequeño había sido aplastado por la caja de un camión, motivo por el cual se dio parte a los cuerpos de auxilio que hicieron acto de presencia en el lugar.
Agregó que al llegar al domicilio antes mencionado nada pudieron hacer los paramédicos, debido a que después de rescatarlo debajo de la pesada unidad el infante que hoy se sabe respondía en vida al nombre José Andrés López Vásquez de siete años de edad, había muerto a causa de un shock hipobulemico y traumatismo craneoencefalico que sufrió al momento que le cayó la caja de más de 300 kilos.
Pérez Medina indicó que en lugar de los hechos se entrevistó a la abuela Sonia Cordero Escamilla, de 47 años de edad, quien mencionó que el infante se encontraba de vacaciones con ella, debido a que sus padres y el radican en el estado de Tabasco, y relató que le dio permiso para ir con unos amigos de la colonia, sin imaginar la desgracia que iba a pasar debido a que su consanguíneo jugaba a las escondidillas y se le ocurrió meterse debajo de esta caja, que la cayó encima, ocasionándole la muerte.
Mencionó que solicitará las autoridades de la Procuraduría General de Justicia en el Estado se hagan las investigaciones correspondientes, debido a que la caja que le cayó encima de su nieto era una trampa mortal para cualquier persona, debido a la irresponsabilidad de las personas que le quitaron una de sus llantas y la dejaron con un tronco que, de antemano, sabían que no soportaría el peso de 300 kilos. (Fuente: diario Quequi)