Impiden tratados internacionales navegar a "El Arcángel"
Otorgar los permisos a la Naviera San Miguel de Cozumel para operar el transbordador “El Arcángel” en la ruta de carga de Cozumel a Punta Venado podría ocasionarle conflictos internacionales a México.
La Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés), de la cual México forma parte desde 1954, así como diversos convenios sobre seguridad marítima estipulan que los barcos no pueden tener más de 25 años en operación.
Pero este transbordador fue construido en 1971, es decir: hace más de diez años debió “jubilarse”, y diversas estadísticas señalan que a partir de 2001 hubo un incremento en el índice de siniestros de buques en servicio en el mar.
Desperfectos
Además de su edad, “El Arcángel” fue modificado en su estructura sin la autorización de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT); sólo le funciona un motor y la travesía de La Habana a Cozumel, que toma un tiempo de 26 horas, le tomó 52 horas; se extravió en el mar por casi 20 horas, y su corte de popa para colocar la rampa de embarque y desembarque propicio que la estructura del barco sufriera desajustes en su estructura.
Otros desperfectos lo ponen en riesgo en el mar, por esto navegó de La Habana a Cozumel con un solo motor, y también a Puerto Morelos. De haber continuado en el punto de atraque frente al hotel Cozumel Palace, con el frente frío que azotó a la isla con vientos de más de 25 nudos, hubiera terminado incrustado en sus habitaciones.
El asiento del cigüeñal del motor está fracturado porque aún conserva sus motores originales. La proa no abre y cuando abre, no cierra porque se deformó por los cortes y transformación de su estructura.
Riesgo inminente
El 27 de septiembre de 1994, el transbordador “Estonia” partió del puerto de Tallin, en el mar Báltico, a las 19:15 horas con 989 personas a bordo rumbo a Estocolmo, pero nunca llegó. A las seis horas de travesía tormentosa, el barco de 15 mil toneladas envió un llamado de auxilio desesperado y tan sólo 28 minutos más tarde se hundió, llevando consigo las vidas de 852 pasajeros y la tripulación. Este fue el peor desastre marítimo europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Esperemos que la historia no se vuelva a repetir: México forma parte de tratados internacionales que deberá de cumplir con estricto apego, tarea que está en manos de la Dirección General de Puertos y de la Dirección de Marina Mercante.
La oferta del servicio beneficia a la población isleña: en 2006 se incrementó un 40 por ciento la demanda del transporte de carga en Cozumel, debido a la reconstrucción que requería la isla después de ser impactada por el huracán Wilma, pero la demanda regreso a su nivel dos años después.
Permisos y negligencia
Cozumel es el principal destino turístico para cruceros en el mundo, es uno de los lugares más bellos y seguros para bucear, reconocido a nivel mundial. Tales calificativos habrá que cuidarlos por los años de trabajo que han costado y que enorgullecen a todo México.
La Dirección General de Puertos y la Naviera San Miguel saben que la embarcación ya dio todo para su vida útil, que mantenerla en el mar representa un riesgo. Los nortes o temporales que azotan el canal de Cozumel son muy fuertes por el tipo de corrientes que en el prevalecen. De suceder un percance ya no sería un accidente, sino “negligencia” de quienes autoricen los permisos que de entrada violan los tratados internacionales vigentes. (Fuente: El Periódico)

