Documentan riqueza ambiental de terrenos donde quieren detonar proyecto turístico de Donald Trump
Grupos ambientalistas exhortan a organizarse para evitar que estos ecosistemas sean destruidos en Cozumel.COZUMEL, MX.- Tal como se aprecia desde el aire, la zona de Cozumel que el gobierno de Gustavo Ortega quiere entregar al millonario Donald Trump es una importante área inundable salpicada de lagunas y de manglares cuya protección, hoy prevista en las leyes, podría resultar crucial para la viabilidad de la isla como destino turístico.
Un equipo de este diario, junto a miembros del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), realizó un sobrevuelo por el área para constatar la presencia de esos ecosistemas, algunos de ellos desconocidos para la gran mayoría de los habitantes de la isla.
Desde el aire, es evidente que toda el área norte oriental de la isla, desde la misma zona de Mezcalitos, es una costa salpicada de inmensos y complejos sistemas lagunares, bordeada por altas dunas costeras y con una amplia zona de transición en la que hay macizos manglares, selva baja e importantes colonias de especies vegetales protegidas.
A pesar de esto y a pesar también de que el actual plan de ordenamiento, luego de un proceso de elaboración que llevó cinco años, determinó limitar seriamente cualquier posible “desarrollo” en esa costa por su decisiva importancia en el equilibrio general de la isla y por el hecho de que se trata de un patrimonio natural que debe ser conservado; el actual gobierno que preside Gustavo Ortega hace todo lo que puede para dejar aprobado antes de irse un nuevo plan de ordenamiento que, no es que esté hecho al vapor pero se llevó la mitad del tiempo que el otro y su principal innovación es el aumento de las densidades permitidas de construcción en esta y otras zonas de la isla.
Este nuevo plan, llamado POEL, abriría el “candado” legal que hasta ahora ha impedido que esta parte de Cozumel corra la misma suerte que la costa occidental de la isla y la mayor parte de la llamada Riviera Maya: que se arrasen las selvas, se rellenen los mangles y se devasten las dunas para construir edificios y espacios que serán negocio para unos cuantos mientras las consecuencias ambientales serán para todos.
Grupos como el Cemda, que opera en todo el país, ya se están interesando por el asunto, lo mismo que grupos ecologistas locales como el conocido Cielo Tierra y Mar, Citymar; aunque a decir de ellos mismos, hace falta que esa gran cantidad de gente que está preocupada por este proyecto y sus posibles consecuencias y alcances, se organice y se exprese, con lo que el gobierno se vería obligado por ley a tener en cuenta su opinión.
Otras comunidades, como la de Tepoztlán en el estado de Morelos, han podido parar proyectos millonarios que intentaban apoderarse de sus bellezas naturales; todo por medio de la organización. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

