Proyectan aeropuerto privado en Cozumel
COZUMEL, MX.- No solamente es el proyecto de Donald Trump en el otro lado de la isla lo que amenaza la integridad ambiental de Cozumel, hay otro empresario, este mexicano, que ha obtenido luz verde para desarrollar un aeropuerto privado en terrenos de la llamada reserva ganadera, propiedades de ejidatarios que desde hace tiempo están a la venta pero que no tienen valor comercial por las regulaciones del medio ambiente que, parece, no son las mismas para todos.
Algunos de estos terrenos, generalmente predios de poco más de 70 hectáreas titulados a nombre de ejidatarios que los recibieron como compensación por las expropiaciones hechas al ejido por parte de los desaparecidos Fidecomiso Caleta Xel-Há y Fidecaribe; han estado a la venta por mucho tiempo.
En uno de esos predios, que fue vendido a particulares, surgió la colonia Las Fincas, más allá del aeropuerto de Cozumel.
Otros se han anunciado y se siguen anunciando en venta a razón de unos 35 ó 40 mil pesos la hectárea, lo que es barato para los estándares de Cozumel.
La explicación del precio es que esos terrenos se encuentran en medio de la selva, incluyen zonas inundables y están muy cerca de los pozos de captación de agua potable.
Además, los preceptos del todavía vigente Plan de Ordenamiento Ecológico Territorial, POET, consideran esas áreas no aptas para la construcción o los asentamientos humanos.
Propietarios de ese tipo de terrenos que han tratado de venderlos o de hacer cosas como abrir caminos y marcar mesuras, han sido amonestados por las autoridades de Ecología y de Desarrollo Urbano.
Sin embargo, algunos de estos predios fueron adquiridos recientemente por el empresario Eduardo Toledo Parra, dueño de hoteles, fraccionamientos y una señal de televisión por cable, entre otros negocios, quien ahora pretende desarrollar en esos lugares un campo de golf y una pista para el aterrizaje de aviones privados, todo, en medio de la selva cozumeleña y en el caso del campo de golf, a menos de un kilómetro de los pozos de CAPA como lo marca incluso el nuevo plan de ordenamiento, el también polémico POEL.
La maquinaria burocrática se ha movido con especial soltura para apoyar las intenciones de este empresario que será uno de los más beneficiados con las nuevas reglas de uso del suelo, que están por hacerse oficiales en cuanto sea publicado el POEL.
Llama la atención que en esas áreas, nadie ha logrado legalmente obtener un permiso para hacer nada, hasta que alguien tocó los hilos necesarios, los cuales parecen conducir hasta la Secretaría Estatal de Desarrollo Urbano, a cargo de Javier Díaz Carvajal, instancia que debe dar su aval para algo tan delicado, por muchas razones, como una aeropista en medio de la selva.
El proyecto sería recibir así al turismo “de alto poder adquisitivo” y transportarlos desde ese lugar al hotel que el mismo empresario posee en la zona hotelera sur de la isla.
Eduardo Toledo fue uno de los más ardientes defensores del nuevo POEL y en varias ocasiones que tomó la palabra, -a pesar de no ser miembro del consejo y no estar facultado para ello-, descalificó las opiniones de los ecologistas e incluso llamó a ignorar el proceso de consulta pública, al que no le veía utilidad alguna. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)

