Nadal rompe el sueño de Federer y hace historia en Wimbledon
El español conquista su primer torneo de Wimbledon en una final histórica y épica en la que derrotó al número uno del mundo, Roger Federer, en cinco sets (6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7), quien ya no podrá alcanzar la marca de seis torneos de Wilmbledon ganados consecutivamente.
Una vez más, la historia se cebó del campeón. Wimbledon no fue tanto territorio de tenistas de saque y red como de peloteos más largos, de resistencia al fondo de la pista y esporádicas subidas a la red. No fue territorio suizo porque así lo quiso Rafa, que triunfó en Londres con su habitual derecha demoledora y un servicio demasiado incómodo sobre un Roger Federer peleón, desesperado y pleno de facultades. No fue fácil. Rafa dominó la primera manga y ganó; sufrió en la segunda la avalancha de saques directos y voleas del suizo, y también salió airoso, perdió la tercera y la cuarta en una dura muerte súbita y ganó la quinta en una demostración de madurez y perseverancia sobre la hierba. Y así, como John McEnroe hiciera con Bjorn Borg en 1981, venció, convenció y rompió el sueño del número uno de superar al sueco con seis Grandes británicos consecutivos. A lo campeón. 42 años después de que lo hiciera Manolo Santana.
Con el primer saque del partido, Federer avisó de lo que le venía encima al español, sin saber que la avalancha se cerniría sobre él mismo. El servicio del de Basilea, perfecto durante todo el partido, le concedió el juego inaugural con ace incluido, pero fue el único momento del parcial en el que tuvo el mando. Con la receta de la victoria aprendida, Rafa superó la adversidad y asumió el papel de líder. Mantuvo su saque, firmó el primer break al siguiente juego con un error inexplicable de Federer y le dejó a merced de su tenis.
Buscó su revés con el liftado, evitó su derecha y minimizó riesgos con un segundo servicio demasiado embarazoso para su rival. Como en Roland Garros, la derecha del balear volvió a ser la pesadilla del suizo, que sobrevivía en el marcador gracias a su saque. Hasta dos juegos en blanco se adjudicó en la primera manga. No se rendía el pentacampeón, aunque su rostro reflejaba desesperación a cada error no forzado. Algo fallaba.
Tan mal le sentó perder la primera manga que su enfado se tradujo en un 3-0 fulminante al comienzo del segundo set. Arrinconó a su oponente con el saque y le manejó a su antojo al fondo con la derecha y el revés. Sufrió Rafa, para disfrute de la grada, pero la presión no le hizo mella. La fuerza mental del manacorí en los momentos más duros volvió a beneficiarle. Ganó su servicio y se vio 4-1 abajo con el turno del helvético, pero no le importó. Insistió sin cesar en el revés de Federer, le quebró el servicio, solventó el suyo y el empate llegó solo, entre aplausos y gritos exasperados del suizo.
Volvía a retomar el mando Rafa sobre la pista central del All England Tennis Club con Federer al servicio, pero el número uno no superó el golpe de verse empatado. Nadal, en cambio, siguió con una sola idea, la de machacar el revés del suizo. Tan buen resultado le dio al manacorí que Federer terminó cayendo en su trampa. Perdió su servicio por segunda vez y dejó el set a un paso para el español, que tuvo que luchar contra el viento y los cañonazos del suizo. Al final, un error en el resto dejó en bandeja la segunda manga, y esta vez no la desaprovechó Rafa.
Caída, lluvia y remontada
En todo momento, Nadal ha querido reconocer el trabajo de su oponente que "ha peleado todas y cada una de las bolas". Aun así, ha querido bromear, Federer "ha ganado cinco finales de Wimbledon y ahora me toca a mí ganar uno", ha apostillado. El número dos del mundo ha querido "agradecer a toda la afición el apoyo prestado".
Nadal ha admitido estar "muy feliz" por haber ganado su "torneo favorito" al recibir la Copa de campeón de Wimbledon en una Pista Central abarrotada y en la que el príncipe Felipe y la princesa Leticia disfrutaron con la primera victoria de un español en Londres desde 1966, cuando venció el mítico Manolo Santana. Después de 4 horas y 48 minutos, 413 puntos después, Nadal sentenció a Roger Federer en su cuarto punto de partido. Entonces se revolcó en el suelo de Londres, una alegría lógica porque había destronado al suizo en su propia casa.
Entonces decidió celebrarlo con lo suyos. Recordó a sus momentos de París, subió al palco de su familia y se fundió en un abrazo con sus padres, su tío Toni, y su "mánager" Carlos Costa. Nadal fue más lejos. Rompió el protocolo y se paseó por el primer anfiteatro de la Catedral para saludar a los Príncipes de Asturias. Al bajar a la pista comenzó la presentación de los dos jugadores, el finalista y el vencedor. Y el finalista era Federer. Era nuevo y diferente. Cuando Nadal tuvo el turno para hablar estaba sensiblemente emocionado. "Es imposible explicar lo que sentí en ese momento. Estoy muy feliz por ganar mi campeonato favorito. Gracias a todo el mundo", pudo balbucear el español. La ovación fue impresionante.
"Estoy delante del mejor jugador de la historia", ha reconocido después. "Fue increíble, quiero felicitarle por su actitud, es muy buena para el tenis". ¿Fue la final más especial según discurrió?, preguntó la periodista Sue Barker. "Seguro. Con Roger cinco veces aquí, las dos últimas muy cerca... Pero él es aún el mejor, tiene cinco. Yo sólo una, así que para mí es muy importante claro". "Solo gracias, muchas gracias, por el apoyo. A mi tío, mi familia, y el resto, Carlos Coto, Filete Barbadillo, a todos muchas gracias", ha añadido. Y la bomba final del español, detallista como ninguno: "Muchas gracias al Príncipe y la Princesa por haber venido a verme".
Antes había hablado el pentacampeón, que recibió una gran ovación de su Catedral. "Lo intenté todo", ha reconocido como primeras palabras entre risas y un suspiro. "Pero mira, él ha merecido el campeonato y ha jugado fantástico", ha añadido. El suizo ha explicado que ante Nadal tienes que esperar lo peor. "Es el peor rival en la mejor pista". Luego ha prometido que volvería a Londres el año que viene, y se llevó una nueva ovación de su grada, que ahora comparte con Rafa.
Minutos después, Nadal realizó el tradicional mordido de la Copa. Dejó las lágrimas para exhibir una sonrisa. Iba asimilando lo que había conseguido. (Fuente: EFE)
Federer acortaba distancias, pero enfrente Nadal se mantenía fuerte física y mentalmente. El suizo encontró su sitio y dominó más que el español, sacándole partido a su saque y su derecha. Nadal dejó de insistir a su revés, no encontraba el lugar, pero mantuvo cierta seguridad en el marcador dominando en su servicio, esperando un break que le diera la victoria. No llegó hasta la muerte súbita, en la que volvió a caer, pese a llevar la ventaja y tener dos puntos de partido. Nadal se confundió y Federer no perdonó.
Otra final a cinco sets
El empate dio alas a Federer, que comenzó a jugar incluso mejor que al principio. Mantuvo una calma aparente y amplió su repertorio, aprovechando que Rafa se olvidaba de asfixiarle al revés, pero el partido discurrió con la misma escasa velocidad. Y con el empate a dos volvió la lluvia. De nuevo al vestuario.
El descanso devolvió a la hierba de la Centre Court el mejor tenis de los dos mejores tenistas del mundo, que siguieron sin ceder un juego para no condenar el partido apoyados ambos en sus dos golpes talismanes, la derecha y el saque. Federer seguía sumando saques directos (terminó con 25). No hubo quiebros, y la agonía física aumentó a medida que se acercaba el final.
Tuvo la oportunidad Nadal en el undécimo juego, con un 15-40 con cinco a cinco en el marcador que Federer salvó con un ace y un obús; en el decimotercero volvió a intentarlo, pero erró el balear ante un Federer renacido de la adversidad. Fue a la tercera, en el decimoquinto juego y casi sin luz, cuando Nadal rompió por fin el muro. No podía fallar en su turno, y no falló. 9-7. Cuatro horas y 49 minutos después, Nadal se coronó en Londres. Hubo un merecido vencedor, pero Wimbledon acogió a dos ganadores. Uno de ellos sigue siendo el dueño del ranking, el otro es, a partir de hoy, el rey en la hierba. (Fuente: El País)
La cancha central del All England Lawn Tennis Club fue testigo de una de las mejores exhibiciones de tenis de su historia, en la que Nadal tumbó a Federer de su trono en el certamen inglés con una victoria al son de 6-4, 6-4, 6-7 (5/7), 6-7 (8/10) y 9-7.
Al respecto, el helvético indicó que quizá es demasiado pronto para que él mismo pueda apreciar la calidad del encuentro, pero tambien señaló que "es lindo ser parte de juegos como éste".
Asimismo, aceptó que fue un buen cotejo, pero no quiso hacer eco de los calificativos que le impuso la prensa y señaló que "no está en nosotros juzgar si fue el mejor de la historia.
Creo que esto lo deben debatir los fanáticos y los medios de comunicación". Admitió que en este momento no tiene un buen sentimiento al respecto debido a la derrota, la primera en cinco años en este certamen, pero dijo sentirse tranquilo, pues "por mi parte creo que jugué bien" y aseguró estar feliz por haber cumplido las expectativas del público.
"Estoy feliz porque hicimos un gran esfuerzo, Rafa y yo mismo. Fue una batalla justa, que se hizo más difícil por los retrasos por la lluvia. Realmente pienso que ambos jugamos fuerte hasta el final, pero en el tenis, desafortunadamente, tiene que haber ganadores y perdedores, no hay empates", señaló el número uno del mundo.
En cuanto a su rival, quien se convirtió en apenas el segundo español en ganar Wimbledon, Federer admitió que jugó muy bien "creo que fue roca sólida, tal como lo conocemos".
Señaló que el ibérico ha mejorado su juego en pasto y consideró que "ha venido jugando bien desde el inicio del año. Ha jugado con mucha consistencia y ha estado jugando mejor en las canchas más rápidas".
En cuanto a su propio juego, el helvético reconoció que tuvo muchos problemas para entrar en ritmo y que desperdició muchas oportunidades, sobre todo al inicio del encuentro, cuando sólo pudo ganar uno de 12 puntos para rompimiento en disputa.
Reconoció que tuvo que luchar con todo para reponerse luego de perder los dos primeros sets y que tampoco pudo romperle el servicio en los tres siguientes "y aún así lo llevé hasta sus límites".
Por último, el ahora ex campeón del tercer Grand Slam de la temporada no quiso quejarse por las difíciles condiciones en que se desarrolló el encuentro, con lluvia y mucho viento, además que hacia el final la falta de luz complicó aún más el desempeño de ambos jugadores. (Fuente: Notimex)