ISLA MUJERES, MX.- Ante las polémicas políticas que adopta la empresa de transporte marítimo de ruta Ultramar hacia los usuarios locales, como la restricción del número de pasajeros isleños en cada viaje, principalmente en las temporadas vacacionales, día con día crece el malestar y se exige un mejor trato para cada pasajero.
Debido a estas prácticas discriminatorias, son más lo usuarios que piden la intervención de las autoridades federales para impedir que estas políticas se sigan aplicando.
"Hemos visto que hay maltrato hacia la gente y falta de cortesía para dirigirse a los usuarios, especialmente cuando no se anuncia a tiempo las nuevas políticas", señaló Marcelo Rosado Cetina, uno de los clientes.
Cabe señalar que esta empresa lleva casi cuatro años de iniciar operaciones como una alternativa en el servicio de transporte marítimo a Puerto Juárez, que hasta ese entonces prestaba la familia Magaña Carrillo, pero a estas alturas ya adoptan prácticas calificadas como arbitrarias por decenas de usuarios.
La queja más reiterada de los residentes es que es limitado el número de 20 usuarios que se permiten subir al barco en la llamada hora pico desde Puerto Juárez, dándole preferencia a los turistas.
Afectados
Otro de los problemas es la inconformidad de los estudiantes, que tienen inconvenientes para acceder al descuento correspondiente.
Entre las personas que se les ha impedido subir al barco en Puerto Juárez se encuentran: Marcelo Rosado Cetina, de oficio taxista; Ángel Buenfíl Cruz, contador; la familia Ávila Gamboa, entre otros, que han vivido mal momento por la cuota limitada de pasajeros en el Gran Puerto.
También es importante recordar que hace cinco años, cuando se gestaba el nacimiento de la empresa Ultramar, los directivos recurrieron a la ciudadanía para buscar el respaldo ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para que esta dependencia autorizara la solicitud de la concesión de que ahora hacen uso.
También llegaron a los sectores populares para distribuir credenciales para usuarios preferentes, que hoy prácticamente no se respetan. (Fuente: Novedades de Quintana Roo)