Autorizan concluir hotel de García Zalvidea
Después de más de un año de polémica, clausuras, multas y varios entuertos legales, finalmente la Semarnat autorizó de manera condicionada la construcción de la última fase del hotel Royal Playa Real de Fernando García Zalvidea, que permita la entrada en operación de las 302 habitaciones del inmueble que actualmente se encuentra detenido con el 80 por ciento de avance y que representa una inversión de 36 millones de dólares.
De acuerdo a un resolutivo fechado el 8 de diciembre del 2004, firmado por Ricardo Juárez Palacios, director general de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat, y dirigido a José Antonio Ortega Soldevilla, representante legal de la empresa BD Promotora Turística, la dependencia federal ya no tiene ningún inconveniente para no permitir el proyecto, siempre y cuando el inversionistas cumpla una serie de condicionantes de índole ambiental poco significativas a la luz de todo lo que ha pasado.
De esta manera, buscando cerrar un bochornoso capítulo que se prolongó por más tiempo del esperado, la dependencia federal exhortó al desarrollador a cumplir las condicionantes y tímidamente le advierte de las posibles sanciones en que incurría si incurre en nuevas irregularidades.
Con este resolutivo, en teoría ya no debería haber problemas para que el hotel no sea concluido en los próximos meses.
Como se informó en su oportunidad, el 13 de octubre del 2003, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat recibió de parte de José Antonio Duclaud González de Castilla, en ese entonces apoderado legal de la empresa de Fernando García Zalvidea, la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto de construcción del Royal Playa Real, buscando obtener los permisos federales, pero sin realmente esperarlos porque dos semanas después los inversionistas empezaron con las obras.
El 11 y 12 de noviembre del año pasado, la Profepa realizó dos inspecciones al proyecto donde se toma nota del irregular inicio de obras, sin contar con los permisos, pero extrañamente no se actuó y sólo después de que la anomalía fue hecha pública por Novedades de Quintana Roo, la dependencia federal se decide a clausurar las obras de manera temporal el 15 de diciembre.
Sin embargo, el 9 de enero del 2004 la Profepa acepta firmar un cuestionado convenio con los desarrolladores en el que después de una multa de un millón 200 mil pesos (600 mil pesos de multa y 600 mil pesos en una aportación económica al Fideicomiso Fondo para la Biodiversidad) les permite seguir construyendo el hotel, aunque sin contar hasta esa fecha con dictamen alguno de la Semarnat.
Lo extraño es que sólo después de que ocurrió todo esto, la Profepa informó de manera oficial sobre las diligencias realizadas al hotel, incluyendo las inspecciones, la clausura y el convenio para que continuaran las obras.
Ante toda esta cadena de irregularidades, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la Semarnat emitió el 21 de enero el resolutivo en el que obligadamente niegan los permisos ambientales al hotel tomando en cuenta las múltiples irregularidades en las que incurrió el desarrollador, entre ellas, haber iniciado obras con anticipación.
No obstante, el hotel de Fernando García Zalvidea se siguió construyendo amparado en el convenio con la Profepa.
Sin embargo, el desarrollo hotelero se ve envuelto en nuevos conflictos que provocan nuevamente su clausura y la exigencia de la Semarnat de que los inversionistas presenten una nueva Manifestación de Impacto y Riesgo Ambiental para poder concluir con las obras del hotel, lo cual ocurre el 29 de octubre cuando se ingresó el documento solicitado.
Apenas el pasado 8 de diciembre, la Semarnat emitió el nuevo resolutivo en el que autorizar la conclusión y operación del Royal Playa Real de manera condicionada.
Las obras a concluir del proyecto serán la alberca, la construcción de los andadores exteriores, estacionamiento, creación de áreas jardinadas, instalación de palapas de descanso, instalación de los equipos de los cuartos de máquinas, así como la culminación de los edificios iniciados en la primera etapa. (Noticaribe/Vicente Carrera)
