Exigen terminar con el desorden en la remodelación de la Juárez
Vecinos y comerciantes afectados por la remodelación de la Avenida Juárez realizaron ayer una singular protesta frente a autoridades municipales para pedir un alto a la desorganización que ha privado en esta obra y que desde hace cinco meses, dijeron, mantiene el principal acceso a la ciudad hecho un caos, con calles que se cierran y se abren a discreción, que se rompen y se reparan y se vuelven a romper, provocando pérdidas económicas y hasta cierre de algunos negocios.
Los manifestantes exhibieron mantas de enojo y le exigieron al secretario del Ayuntamiento, Filiberto Martínez, quien acudió en representación del alcalde Carlos Joaquín al recorrido para constatar las quejas, mayor supervisión de este proyecto, a partir del reconocimiento de que habían descuidado los trabajos y la obra se les había salido de control.
El recorrido por la Avenida Juárez se realizó a partir de las diez de la mañana empezando desde la Avenida 45 y hasta la Avenida 20 y de regreso, en medio de un gran despliegue de obreros que aquí y allá parecían trabajar a marchas forzadas.
María Evia Delgado, una de las comerciantes afectadas y miembro del Comité de Vigilancia de este proyecto, sin embargo, hizo notar que esta intensa actividad empezó apenas el día anterior, luego de que acudieron a los medios de comunicación a ventilar sus quejas porque antes.
Aseguró que desde diciembre habían intentado reunirse con funcionarios del Ayuntamiento, pero ni cita les daban para exponer sus quejas.
William Conrado, director general de Administración Urbana, principal responsable del proyecto de remodelación, quien reconoció que “ha sido ardua la tarea de coordinar a tanta gente” involucrada en este proyecto, trató de explicar que desde su punto de vista no había desorganización porque se seguía trabajando conforme al programa original en el que sólo había un retraso de tres semanas por el huracán.
Pero la argumentación del funcionario, que lució molesto e irritable, fue acallada por las enardecidas comerciantes que pidieron que no se les trate de “estúpidas” porque era claro que los trabajos se habían descuidado, al grado que había días en que nadie daba un golpe en la zona y los huecos y escombros permanecían olvidados hasta por semanas.
Varios negocios –protestaron— han cerrado y la mayoría tiene pérdidas de hasta el 50 por ciento porque los clientes no pueden llegar con calles cerradas y banquetas rotas, explicaron, además de que dijeron que los huecos y los registros abiertos y sin señalamientos representaban un peligro para los transeúntes y ya habían ocurrido accidentes.
José Acevedo Peña, director de Fomento Económico, se mostró contrariado por la protesta porque dijo que estas quejas los vecinos y comerciantes no las habían expresado con anterioridad a través de los canales institucionales, pero al final reconoció que hubo un fallo de comunicación que tendría que ser reparado.
Álvaro Solís, presidente del Comité de Vigilancia que fue saltado por los mismos vocales y los comerciantes que no se vieron representados por él y optaron por la protesta pública, también aceptó que el Comité fue rebasado y que desde hace varios meses sus integrantes se habían disgregado. Aún así, dijo que lo mejor era volver a los canales institucionales de comunicación.
Al final, los funcionarios acordaron retomar el diálogo con el Comité, y se comprometieron a agilizar el retiro de escombros, resguardar cavidades al descubierto, colocar señalamientos preventivos, y proporcionar más información a los vecinos, además de reforzar la supervisión de la obra para que ésta sea concluida lo más pronto posible. (Noticaribe)
