Sin ninguna autoridad que confirme o rechace versiones extraoficiales que han empezado a correr aún en medios internacionales sobre el crimen del matrimonio de turistas canadienses cuyos cuerpos fueron encontrados degollados la mañana del pasado lunes, la estrategia informativa de la Procuraduría de Justicia del Estado ha empezado a resentir fuertes vacíos que podrían repercutir negativamente en la imagen del destino.
El crimen de Domenic Ianiero, de 59 años, y su esposa Annunziata, de 55, quienes vivían en un próspero suburbio al norte de Toronto, es considerado un misterio porque el matrimonio era apreciado por su comunidad y no se le conocían enemigos, las extrañas circunstancias en que ocurrió y las revelaciones acerca de que el asesinato fue ejecutado por profesionales que actuaron con premeditación, no ha hecho sino aumentar la ansiedad de los medios por conocer más del caso y, también, ha desatado algunas especulaciones.
Hoy, de fuentes ligadas a la investigación, trascendió la versión de que una tercera persona podría estar involucrada en el doble asesinato, ya que supuestamente se había encontrado una nueva huella incriminadora en la escena del crimen que no correspondía a las víctimas ni tampoco a los presuntos asesinos, sin embargo, no se pudieron confirmar detalles y las autoridades dejaron correr el rumor sin salir a aclarar la información para evitar perjudiciales especulaciones, lo que entre la prensa canadiense sólo aumentó la impresión de que las autoridades locales estaban actuando de manera precipitada para tratar de cerrar el caso lo más rápido posible y evitar una afectación a la imagen del destino.
En la prensa canadiense se destacó ayer el hecho de que la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo sólo tenía los apellidos de “King” y “Everald” como única pista para identificar a los asesinos, ya que las mismas autoridades tuvieron que reconocer que el registro del hotel no estaba completo y los empleados interrogados no podían recordar nombres, edades y muchos otros datos de las personas que ocupaban la habitación 4143, muy cercana al cuarto del matrimonio asesinado, donde se encontraron evidencias de sangre que permitieron suponer su participación en el crimen.
Los periódicos canadienses anotaron maliciosamente que “King Everald” es el nombre de una bande de reggae.
El procurador de Justicia, Bello Melchor Rodríguez y Carrillo, dijo que el personal asignado a la investigación aún no había concluido con todas las pruebas periciales en torno al asesinato de la pareja, por lo que mencionó que aún no había fecha para la entrega de los cadáveres a la familia y tampoco aportó nuevos detalles de la investigación.
Originalmente había dicho que ayer jueves se entregarían los cuerpos, pero se retractó; ahora se maneja como fecha tentativa este viernes para que los familiares puedan retornar a Canadá con los restos del matrimonio Ianiero.
Sin embargo, pese a la urgencia de los medios locales y canadienses por obtener información fresca y más precisa, el funcionario señaló que no presionará a su personal para que concluyan las investigaciones porque “todo lleva un tiempo” y es necesario que no quede duda de la identidad de los responsables.
Expulsa Barceló a periodista canadiense
Por otra parte, Dale Brazao, un reportero de investigaciones especiales del periódico The Toronto Star, el de mayor circulación en Canadá con más de 600 mil ejemplares, fue expulsado ayer por la administración del hotel Barceló Maya Beach, luego de que los familiares del matrimonio Ianiero se quejaron de su presencia.
El periodista llegó el miércoles al hotel con una reservación pagada por tres días y sin que lo pidiera, se le asignó precisamente la habitación contigua al lugar donde la pareja fue asesinada.
En entrevista con Novedades, comentó que había llegado al hotel ex profeso para indagar sobre este caso y que su propósito era tener un acercamiento con algunos de los familiares, para lo cual deseaba encontrar el momento oportuno en el difícil trance que estaban pasando.
Sin embargo, dijo que no hubo oportunidad porque en una primera instancia los familiares rechazaron hablar con la prensa canadiense sobre el tema y, después, tres de sus familiares que lo identificaron en los pasillos del hotel se mostraron muy molestos por su presencia porque al parecer la gerencia les había garantizado que no habría prensa en el lugar. El resultado, lo cambiaron a otro edificio, pero aún dentro del hotel.
El reportero, con más de 30 años de experiencia, dijo que la mañana de ayer jueves fue indirectamente hostigado para abandonar el hotel porque al menos en tres ocasiones le cortaron las llamadas telefónicas que estaba realizando desde el interior de su habitación.
Además, cuando salió un momento del cuarto para pasear por los alrededores, se encontró con que ya no podía regresar a su habitación porque los permisos de la tarjeta para abrir la puerta que tenía asignada habían sido eliminados.
Entonces acudió a la gerencia del hotel, en donde se le dijo que su presencia en el hotel era un error y tenía que abandonar el Barceló Maya Beach, a pesar de que ya había pagado más de 850 dólares por tres días de hospedaje. No obstante, aseguró que no fue agredido físicamente y optó por buscar otro hotel.
Jean Agarrista, presidente de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, dijo que no podía reprobar ni aprobar la decisión del hotel en este caso, ya que tienen plena autonomía y comprendió que actuaron en base a una queja de los familiares de las víctimas que estaban pasando por un momento muy difícil, pero también dijo que lo que está ocurriendo “es muy delicado” y se tiene que actuar con mucha prudencia para no dañar con mala información la imagen del destino porque todos resultaríamos afectados.
Erin Cassin, una periodista independiente con residencia en Cancún, pero que llegó a Playa del Carmen como parte del equipo de apoyo de la televisora Global Nacional, comentó a Novedades que en la zona del Barceló había realizado algunas entrevistas a turistas hospedados allí, quienes se mostraron sorprendidos sobre la noticia del crimen porque durante su estancia en el hotel no habían escuchado nada sobre este tema, lo que da una idea del gran hermetismo que existe en el lugar. (Noticaribe)