Después de una investigación que se prolongó por más de siete meses en torno al enterramiento ilegal de una línea de alta tensión en los linderos del hotel Oasis Akumal y el fraccionamiento Aventuras Akumal, hecho que revivió un viejo conflicto por la ocupación de una calle, el Órgano Interno de Control en la Comisión Federal de Electricidad exculpó a los funcionarios de la Superintendencia en la Riviera Maya de cualquier responsabilidad en una serie de graves irregularidades que se tejieron en torno a este suceso.
Sin embargo, al mismo tiempo, la Contraloría dejó en claro que en todo momento, ya sea que la línea en mención se encuentre aérea o subterránea, prevalecerá el derecho de servidumbre de paso por las propiedades por donde ésta atraviese, es decir, la conclusión de la CFE respalda las pruebas y aseveraciones que durante años de polémica señalan que la calle que el hotel Oasis mantiene ocupada y cerrada es vía pública, nunca ha dejado de serlo y lo seguirá siendo por encima de todo porque por allí pasa un activo federal.
De acuerdo a un documento del Órgano Interno de Control de la CFE en su región peninsular, firmado por su responsable, Sergio Erasmo Morquecho y con fecha 28 de septiembre del 2006, al que este medio tuvo acceso, la paraestatal defiende su derecho de vía en base al reglamento de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, a la vez que determina que el enterramiento de las líneas por parte de la cadena Oasis fue un proyecto que les fue presentado para su autorización, pero que el Departamento de Planeación de la CFE de la Zona, determinó que el proyecto no se apegaba a las normas de distribución y construcción de líneas subterráneas 2005, además de que no se presentaron los planos correspondientes, donde se muestren los predios afectados por el alcance del proyecto, a pesar de la cual los Contratistas de Oasis procedieron a enterrar las líneas, por lo que la Paraestatal ya inició las Averiguaciones correspondientes por la vía penal.
Como se recordará, los trabajos para enterrar las líneas de alta tensión revivieron el conflicto que data de finales de 1998, cuando la cadena Oasis se apropió de la calle y la mandó a cerrar, iniciando desde entonces los trabajos para enterrar la línea de media tensión, aunque en ese momento no pudieron hacer nada por una denuncia interpuesta por los vecinos ante el mismo Órgano Interno de Control, que en esa ocasión sí respondió apegado a derecho y le fincó responsabilidad Administrativa al Ing. Arturo Escorza que en ese entonces era el Superintendente de la Región con base en Cancún, quien procedió a revertir lo hecho por los contratistas entonces y dejó las líneas aéreas como estaban.
En su momento se dijo que lo que realidad buscaba la cadena Oasis al enterrar la línea de media tensión era desaparecer los límites de la vialidad que es la que mantiene a raya sus planes de expansión para unir su complejo hotelero con el Conjunto Condominal privado llamado Aventuras Akumal. Donde han ido adquiriendo departamentos que van remodelando y convirtiéndolos en suites hoteleras, que operan como hotel, a pesar que el uso autorizado para dicho conjunto es exclusivamente habitacional unifamiliar.
Esa línea de postes que sostenían la línea que fue enterrada es una parte importante en esta polémica porque, de acuerdo con un documento del 2002 donde se resolvió que la calle efectivamente era pública, firmado también por William Conrado, se define que el límite oriente del predio del hotel Oasis Akumal es visible físicamente debido a que es el mismo que el de la línea de los postes.
En aquella ocasión, sin embargo, la Contraloría inició una investigación similar a la realizada por Morquecho en el 2006, pero entonces si hubo consecuencias porque esa denuncia le costó el puesto al entonces superintendente de Cancún, quien tenía a su cargo toda la Riviera Maya porque aún no se creaba aquí una superintendencia, así como al jefe de la CFE en Playa del Carmen, que en ese entonces era el ingeniero Daniel Rivero.
Las contradicciones de la Contraloría
El documento firmado por Morquecho en septiembre del 2006, no obstante, exhibe una larga lista de contradicciones y absurdos que dejan en evidencia que en esta investigación la Contraloría interna de la CFE no buscó llegar a la verdad de los hechos sino proteger y salvaguardar la imagen de los funcionarios de la paraestatal.
De este modo, en una primera instancia, la contraloría libra de toda culpa al superintendente en la Riviera Maya, Carlos Castillo Xicoténcalt, quien en su defensa dijo que él nunca tuvo conocimiento de los hechos, llegando incluso a interponer una denuncia penal ante el Ministerio Público del Fuero Federal porque, argumentó, la línea le fue robada, aunque testimonios de vecinos sostienen que personal de la paraestatal fue visto colaborando en el enterramiento de esa línea y manifiestan contar con fotografías del camión especial de la CFE que colocó el poste de concreto para “bajar” las líneas aéreas.
Otros funcionarios de la paraestatal tampoco fueron involucrados en estos hechos.
No obstante, el mismo documento que los exculpa revela una minuta de trabajo de fecha 30 de enero del 2006 celebrada en el Departamento de Planeación de la Zona de Distribución Riviera Maya en la que participaron precisamente el responsable de esa área, Ricardo Guixeras Molina, así como Francisco Hernández Duarte, jefe de la Oficina de Estudios de la Zona de Distribución Riviera Maya; Ramón Poot, gerente de Mantenimiento del Hotel Oasis, y Luis Macías Romero, contratista de Rodríguez Duarte Instalaciones, que fue la empresa que, contratada por los hotelerosel hotel Oasis, se encargó de realizar el trabajo de enterramiento, según se ha podido documentar.
En esa reunión, los presentes discutieron la necesidad de que se regularizara el trámite para la conversión aérea-subterránea de la línea de media tensión que pasa por el predio del hotel Oasis Akumal y Condominios Aventuras Akumal, ya que el proyecto se había iniciado sin los permisos correspondientes de la Comisión Reguladora de Energía.
Pero cuando el enterramiento irregular de la línea trasciende a los medios de comunicación, de acuerdo con el acta circunstanciada número PY-0075/2006 de fecha 13 de febrero, la Comisión Federal de Electricidad envió a Luis Ernesto Núñez Estrella a interponer una denuncia ante el Ministerio Público del Fuero Común porque se acababan de dar cuenta que 300 metros de su línea en Akumal “les habían sido robados”, cuando perfectamente sabían lo que estaba ocurriendo, al grado que ya habían tenido la referida reunión previa para tratar de arreglar el entuerto.
Posteriormente, la denuncia se turnó al Ministerio Público del Fuero Federal porque el supuesto delito era precisamente un daño al patrimonio federal.
El documento de la Contraloría también refiere la existencia de una minuta de una reunión de trabajo realizada el 22 de septiembre del 2006, en donde al ser cuestionado sobre este caso, el superintendente Carlos Castillo Xicoténcalt afirma que la línea se encuentra energizada, pero al mismo tiempo reconoce que ésta no cuenta con un proyecto aprobado para realizar las líneas subterráneas. Pero en los hechos la línea está enterrada y eso no ha cambiado a pesar de habérseles prohibido.
Este punto es importante porque pese a que la paraestatal reconoce que en los límites del Oasis se realizó un enterramiento sin permisos de una línea de media tensión, en ningún momento ha determinado u ordenado revertir los trabajos de los cuales, supuestamente nunca tuvo conocimiento.
Y no sólo no ha dicho nada, sino que incluso, la semana pasada los vecinos del Fraccionamiento Aventuras Akumal se percataron que la polémica obra de enterramiento de las líneas que comenzó a principios del año ya había sido completada, luego de que se terminaron de quitar varios de los postes de la etapa A de ese fraccionamiento, que es donde se encuentran los predios ocupados por el hotel Oasis e inclusive en días pasados se construyó el punto de remate de la línea subterránea en el extremo Norte de la línea enterrada, que ya está dentro de la Etapa B del fraccionamiento.
Y es que para los dueños del Condominio, que son mayormente extranjeros, es muy importante que se preserve la Vía Pública, porque recuerdan como a finales de 1998, Oasis segmentó la calle construyendo bardas a ambos extremos del Condominio y ya no podían acceder a sus estacionamientos, que fue cuando algunos de ellos vendieron sus departamentos a precios de remate a los hoteleros. Los que se quedaron lograron la intervención del Consulado General de los Estados Unidos en México y después de años de litigar los Amparos interpuestos por los hoteleros, el Ayuntamiento fue forzado a demoler las bardas y abrir la calle a la circulación, que solo duró unos días porque fue vuelta a cerrar por Oasis, que ahora ya hasta le construyó un hotel encima a pesar de estar pendientes de ejecutar por el Ayuntamiento, varias de las sentencias dictadas por los Tribunales Colegiados de la Suprema Corte de Justicia, razón por la cual están solicitando nuevamente la intervención de su Consulado. (Noticaribe)