En la zona de Playacar, el mar avanza aún devorando hasta media calle en lujoso fraccionamiento y llevándose la poca arena que había en hoteles.A pesar de que la Riviera Maya no sufrió daños tan severos como los registrados en el sur del estado, el fuerte oleaje de tormenta y los vientos de más de cien kilómetros por hora contribuyeron a agravar el problema de la erosión en el complejo Playacar, en donde los hoteleros planean desde hace meses, sin poder arrancar aún, un plan emergente de recuperación de arenales.
Durante un recorrido, se pudo constatar en la zona de Playacar Fase I, donde se ubica un fraccionamiento residencial con lujosas casas a orillas del mar o en algunos casos construidas prácticamente dentro del mar con pilotes o barreras contra el oleaje, el mar respetó las edificaciones, pero por donde pudo, hizo avanzar la erosión.
A la altura de la “Casa Playa”, ubicada al sur del hotel Fishermen´s Village, el mar no sólo se llevó la poca arena que había en la zona, sino que el violento oleaje que provocó el huracán destruyó parte de la calle, por lo cual la zona tuvo que ser acordonada con cintas para impedir la circulación de vehículos dado el riesgo de ocurrir un derrumbe.
En este punto, el oleaje no sólo golpeó con furia las residencias construidas en la orilla, pero debidamente protegidas, sino que casi alcanzó a las viviendas ubicadas del otro lado de la calle, la cuales no estaban preparadas para recibir el embate de las olas.
Aún así, el oleaje erosión aún más la zona hasta dejar al descubierto parte de la cimentación que antes permanecía oculta por la arena.
No obstante, salvo estos riesgos ya calculados desde hace años por los moradores de Playacar Fase I, puesto que el problema de la erosión no es para nada nuevo, no se produjeron mayores pérdidas.
Pero más hacia el sur, en la zona donde inician los grandes hoteles de Playacar Fase II, el oleaje de tormenta parecía haber hecho más grave la erosión.
En el hotel Reef Club, la marea y los vientos, derribaron una de las palapas de playa, lo cual no representa un daño mayor, si consideraba que allí la escasa arena que había terminó por desaparecer completamente, lo cual provocaba que las olas se estrellaran directamente contra el muro de contención donde se encuentra la zona de la alberca.
Además, en el otro extremo, en vez de playa, sólo se apreciaba un paraje rocoso porque el mar ya desapareció toda la arena.
Más hacia el sur, el panorama era similar, por lo que los hoteleros consideraron urgente echar a andar el proyecto de recuperación de playas porque este problema, por primera vez en al historia de Playacar, les está provocando un serio problema de imagen que amenaza con empezar a afectar la ocupación de lo que siempre se ha considerado es la zona mas rentable de la Riviera Maya.
En el centro de Playa del Carmen, el oleaje pareció dejar en algunos puntos más arena de que antes había, pero en Playacar era claramente lo contrario. (Noticaribe)