“Somos maíz”, recordó Crisanto Cajum Uk, chamán o sacerdote maya, quien realizó una ceremonia a los muertos en la ranchería de Pac Chén.PLAYA DEL CARMEN, MX.- “Somos maíz”, recordó Crisanto Cajum Uk, chamán o sacerdote maya, quien realizó una ceremonia a los muertos en la ranchería de Pac Chén. Frente a un altar con preparados a base de maíz, fruta y legumbres de la región, sosteniendo en la mano una copa con incienso, el chamán ofreció el oloroso humo a los cuatro puntos cardinales.
Sobre el altar, la yuca, la calabaza, el camote en dulce se coloca para los niños, para las ánimas pequeñas que son las primeras en venir a comer, puntuales cada año; algunos poblados mayas dividen en niveles los altares, y en el más alto colocan los alimentos dulces; en el siguiente ponen la comida para los adultos: el pollo, los chachacoa y los itch (tamales de pollo y frijol).
El vino tiene también una presencia importante en los altares, pero no es una bebida con alcohol, sino un preparado que se hace con miel y trozos de madera, trozos de árbol, del balché, que da como resultado un líquido perfumado y suave.
Colgados de los altares o en cestas pequeñas se ponen algunos huevos, los cuales cumplen una función: son para evitar que el mal distraiga a los fieles difuntos, según explicó Doña Nora, de la población de Tres Reyes.
En su lengua, Crisanto, el sacerdote, explica la concepción del altar, y la relación entre la vida y la muerte; el tránsito de los que ya se fueron pero que en realidad siguen andando un camino. Cercano al altar se coloca un camposanto, en éste, las tumbas de los niños se distinguen también de la de los adultos; a los infantes muertos se les colocan resorteras, juguetes y flores de colores vivos, además de una vela blanca; a los mayores les corresponden flores blancas y una vela negra.
Hay una tumba que en la cruz tiene un espino, porque el muerto fue mordido por una serpiente que le arrebató la vida, el espino es entonces, para impedir que este animal vuelva a perturbarlo a él, o que haga daño a su familia; si la serpiente intentara nuevamente morder al muerto, ésta quedaría enredada entre las espinas.
Y como existe la certeza de que en el camino a la muerte se tienen que librar también adversidades, junto a las tumbas hay un perro que guiará en el trayecto a los que se van yendo; y en unos corralitos las gallinas estarán expectantes para avisar a los muertos si alguien se acerca con intenciones de hacer el mal.
Protegidos, comidos y bebidos, así vienen los muertos por unos días a convivir con los vivos.
Ayer por la tarde, tres comunidades de Tres Reyes (Tres Reyes, Esmeralda y Pac Chén), realizaron una exhibición de altares; con algunas ligeras diferencias, en esencia, todas siguen la tradición heredada por sus antepasados mayas.
La iniciativa fue convocada por Altournative, empresa dedicada a la promoción de viajes de ecoturismo y de aventura. Tres Reyes es una comunidad maya ubicada en el municipio de Solidaridad, tiene alrededor de 100 familias y 400 habitantes, y forma parte de los centros poblacionales que Altournative ha incluido en su programa de participación y aprovechamiento del entorno para la práctica de un turismo sustentable.
Margarita, una mujer de Chac Chén, reconoce que el trabajo generado por Altournative representa ingresos que de otra manera no podrían obtener, pues Tres Reyes es una comunidad de autoconsumo, y su principal cultivo, como desde hace miles de años, sigue siendo el maíz.
La inclusión de los pobladores en el turismo ha disminuido la migración de los jefes de familia a la Riviera Maya y Cancún, los dos destinos turísticos más cercanos.
AVISO: Si contrata alguna expedición con Altournative, pídale a si guía que no exceda los límites de velocidad y respete las señales de tránsito. (Noticaribe)