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Se cumplen 3 años del crimen de "El Caníbal de Playa del Carmen"

06_12canibal3.jpgGumaro de Dios Arias, un jornalero drogadicto y esquizofrénico que vivía miserablemente, se convirtió en noticia mundial cuando mató y consumió partes del cuerpo de su compañero de juergas; hoy sigue recluido pero quizá no por mucho tiempo: está enfermo con sida.

Dic
06
2007

PLAYA DEL CARMEN, MX.- Unos dicen que fue el día 9 o 10 de diciembre del 2004, otros dicen que fue un día después, en la víspera de la celebración de la Virgen de Guadalupe, cuando Gumaro de Dios Arias, un jornalero que luego se sabría consumía drogas y tenía un severo problema de esquizofrenia, mató a su amigo, amante y compañero de juergas al que sólo se identificó con el apodo del “Guacho”, pero de lo que no queda duda es fue que en esos días con sus noches que este hombre se convirtió en caníbal.

06_12canibal1.jpgGumaro de Dios, quien en ese entonces tenía 25 años y lucía sucio y desaliñado y no parecía vivir en este mundo por tanta droga que se metía al cerebro, fue capturado por la policía el 14 de diciembre gracias a una llamada anónima que advertía que un hombre se estaba comiendo a una persona en una palapa, a solo unos cuantos metros de la carretera municipalizada, por donde diariamente transitaban miles de vehículos.

La palapa, ubicada apenas unos 150 metros al norte del acceso a Xcalacoco, donde alguna vez funcionó una oficina de ventas de una empresa inmobiliaria que comercializaba los lotes dentro de ese predio para crear el fraccionamiento La Gloria Residencial, había sido abandonada luego de que los promotores enfrentaron problemas legales con el proyecto, y para esos días estaba abandonada, semi oculta por la maleza.

Fue debido a esas circunstancias que Gumaro de Dios y varios de sus compañeros que trabajaban en las obras del complejo Mayakobá, a unos dos kilómetros de allí, convirtieron a la palapa en su centro de reuniones para emborracharse, drogarse y, según confesó el mismo asesino, tener sexo salvaje entre ellos mismos.

El día del asesinato, Gumaro de Dios estaba solo con el “Guacho”, con quien se había drogado y “becerreado”, término que él mismo usó para referirse a la práctica del sexo.

Precisamente, según la confesión de Gumaro, sí repentinamente mató a su compañero fue porque éste ya no quería seguir “becerreando”, así que le dio un golpe que lo desplomó.

El “Guacho”, sin embargo, no habría muerto enseguida, pero cuando despertó se encontró atado de pies y manos como un animal, y fue entonces que De Dios Arias lo asesinó.

Lo que sucedió sólo Gumaro de Dios lo sabe, y quizá ni él, de tan drogado que se encontraba, pero las declaraciones posteriores, las evidencias encontradas en el lugar y la misma autopsia practicada al cadáver del “Guacho” permitieron concluir que allí había ocurrido uno de los hechos más abominables en los que puede incurrir el ser humano.

Ciertamente Gumaro de Dios Arias había asesinado al “Guacho”, pero eso parecía un crimen menor, ya que a lo largo de al menos tres días con sus noches, el caníbal también se comió partes de su cuerpo, algunas de las cuales cocinó en caldo y otras asó en una parrilla.

Cuando la policía llegó al lugar de los hechos, la mañana de ese 14 de diciembre, Gumaro de Dios ni siquiera intentó escapar. Fue encontrado dormitando en silla de playa abandonada y a su lado, el cadáver parcialmente descuartizado y con las vísceras expuestas del “Guacho”

Todavía bajo los efectos de las drogas, Gumaro le dijo a los policías que se había comido partes del cuerpo de su amigo, incluyendo las tripas y las costillas que las preparó en un caldo y los testículos, aunque que lo que más le había gustado era el corazón, parte del cual fue encontrado asado en una parilla.

Xel-Há Dehesa, la Ministerio Público de guardia ese día y una de las personas que precisamente por su puesto era de las más preparadas para no impresionarse por la escena, luego de tantos accidentes y cadáveres que había visto en su corta carrera, se dio la media vuelta cuando escuchó las desquiciantes declaraciones de Gumaro en el lugar de los hechos.

Pero cuando se acercó y vio el cadáver del “Guacho”, entonces debió sentir como que algo se revolvía en su ser porque se dio la media vuelta para regresar donde los policías tenían maniatado a Gumaro, golpeada por la impresión.

La noticia, por supuesto, no tardó en regarse literalmente por todo el mundo, una vez que fue retomada por las agencias de prensa internacionales. Durante semanas, la noticia se seguía reproduciendo en periódicos y televisoras de todo el orbe, explotando el morbo y el horror original que provoca un verdadero acto de canibalismo.

La necropsia

06_12canibal2.jpgLa necropsia aplicada al “Guacho”, registrada en el oficio DN165/2004, confirmó las declaraciones de Gumaro: el cadáver no tenía genitales, y el tórax estaba abierto con separación del esternón, además de que le faltaban cuatro costillas.

El cadáver también presentaba excoriaciones en ambas muñecas y en ambos tobillos, lo que confirmaba las declaraciones de Gumaro de Dios, quien describió que “lo colgué con un cable”.

En el labio inferior del cuerpo, se detectó un corte profundo de forma diagonal, el cual pudo haber resultado de algún golpe con el puño del agresor o alguna piedra.

El muslo izquierdo, además, presentaba un corte de forma rectangular de unos 22 por 26 centímetros que correspondían a un filete que se había preparado Gumaro, pero también tenía cortes de piel en el rostro, al grado que el cadáver estaba irreconocible.

El encierro

Por supuesto, Gumaro de Dios fue encerrado, consignado y encarcelado lo más rápido que se pudo en el penal municipal de Playa del Carmen, donde los reos lo recibieron con horror y rechazo. Ni el más fiero de los asesinos quería compartir la celda con el caníbal.

Durante algún tiempo el caníbal permaneció en un área restringida, pero paulatinamente se fue incorporando el grupo de reos, una vez que su conducta y los medicamentos y sedantes que le suministraban lo hacían parecer inofensivo.

Un mes después del crimen, este reportero tuvo oportunidad de entrevistarlo tras la rejilla de visitantes. Gumaro daba un poco de pena. Limpio y con el cabello recortado, parecía un niño un poco desorientado.

Decía que no se acordaba de nada, que no sabía cómo había ocurrido lo que decían que había hecho. Estaba, así se veía, confundido y hacía esfuerzos por mantener el hilo de sus pensamientos. Sólo quería que sus familiares lo visitaran.

Y quizá era cierto que no se acordaba o prefería olvidar lo que había ocurrido.

Poco después, un informe siquiátrico le diagnosticó un tipo de esquizofrenia aguda que le hacía escuchar voces, lo que coincidía con unas declaraciones iniciales de Gumaro, en el sentido de que mató al “Guacho” por lo que se lo ordenaron.

Sin embargo, el reporte dejaba en claro que Gumaro de Dios tenía que ser traslado a un penal siquiátrico donde pudiera recibir atención médica adecuada que permitiera lograr algún tipo de rehabilitación, porque de lo contrario había el riesgo de reincidencia.

Y así fue. Meses después se difundió la versión de que Gumaro de Dios, aunque ya parecía socializar más con sus compañeros de cárcel, había intentado atacar al cocinero de la cárcel y se llegó a decir que también se había cortado parte de su propia oreja y se la había comido.

El traslado y la enfermedad

Finalmente, a mediados de marzo de este año, Gumaro de Dios fue trasladado al Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial de Ciudad Ayala, en Morelos, donde esperaría su sentencia y, según el caso, purgaría su pena.

Sin embargo, es posible que aun cuando se le dicte la pena máxima por el crimen que cometió, Gumaro de Dios muera pronto en prisión, ya que hace poco menos de un mes trascendió que se encuentra muy enfermó de sida.

No se sabe o no se ha querido decir si cuando Gumaro de Dios fue capturado ya era portador del VIH, pero es un hecho que fue después de su traslado al penal en Morelos cuando empezó a desarrollar la mortal enfermedad.

En Playa del Carmen tampoco se han querido confirmar versiones en el sentido de que Gumaro de Dios habría practicado sexo con otros reos del penal, los cuales podrían haberlo contagiado o él contagiarlos a ellos.

Lo que sí es claro es que cuando Gumaro de Dios muera, se habrá cerrado uno de los más terribles capítulos de los muchos crímenes que se han cometido en la Riviera Maya.

Hoy, a tres años del brutal acontecimiento, la palapa donde Gumaro asesinó y se comió partes del cuerpo del “Guacho” aún está en pie y ha vuelto a ser una oficina de comercialización de lotes para otro proyecto de vivienda residencial que se pretende realizar en ese mismo lugar.

Pero ahora en lugar de “La Gloria” el proyecto se llama simplemente “El Cielo”.

Gumaro de Dios, con un nombre que anunciaba un paradójico destino, ajeno a todo esto, quedará simplemente como un asesino atormentado y desquiciado que incurrió, nunca se sabrá porqué, en canibalismo.

Alguien demasiado terrenal, quizá. (Noticaribe)

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