Triunfa Paul van Dyk bajo la lluvia
Ni la lluvia ni el frío impidieron que la noche del domingo Playa Mamitas estuviera a reventar para escuchar y bailar sin parar durante más de tres horas a uno de los mejores DJ´s a nivel mundial, que hizo trizas los malos augurios por el mal tiempo.PLAYA DEL CARMEN, MX.-- Ni la lluvia ni el frío impidieron que la noche del domingo Playa Mamitas estuviera a reventar para escuchar y bailar sin parar durante más de tres horas a Paul van Dyk, uno de los mejores DJ´s a nivel mundial que hizo trizas los malos augurios por el mal tiempo provocado por la llegada del frente frío 22.
Precedido del DJ Jordi Riera, el alemán que vino a la Riviera Maya a promover su disco “In Between”, salió a la escenario poco después de las siete y media de la noche y desde ese momento se impuso de la religión del os cuerpos y de los sentidos que aún bajo la pertinaz llovizna no dejaban de alzar los brazos, bailar y gritar de euforia, dejándose guiar por los cambios de ritmo y los penetrantes ambientes de la música electrónica.
Van Dyk, desde el escenario, con sus dos Mac PowerBooks, imponía el ambiente y no hubo nadie que siquiera pensara en retirarse o guarecerse de la lluvia que se dejó caer en diversos momentos del concierto porque la energía en la plaza Mamitas era tal que a nadie le importó mojarse.
Entre la multitud (más de cinco mil personas atiborraban la playa), los hombres y las mujeres bailaban al ritmo nunca menguante que les imponía el “mainstream” alemán, en lo que puede considerarse un éxito rotundo de Jorge Marzuca, propietario de Playa Mamitas, quien cada vez gana mayor experiencia en este tipo de eventos.
Sobre las mesas y las sillas del área VIP, donde se pagaron hasta mil pesos por boleto, musas de cabellos rojos y piercing en la lengua contoneaban sus cuerpos, mientras que en el centro de la playa, donde el calor humano ahuyentó el frío de la brisa marina, bellas latinas se mostraban extasiadas, dando un espectáculo este sensual y erótico que sólo contribuyó a elevar la temperatura de los asistentes.
Cuando ya eran las diez de la noche y el concierto de Van Dyk se aproximaba a su recta final, había gente que seguía llegando a Playa Mamitas y pagando sus entradas porque sin duda el mejor ambiente de toda la Riviera Maya estaba en ese momento en la playa. (Noticaribe)
