PLAYA DEL CARMEN, MX.- A pesar de que ya transcurrieron más de dos meses desde que se cerró el basurero municipal, al concluirse el plazo para la ocupación del relleno sanitario construido en Chemuyil para reducir los riesgos sanitarios y al medio ambiente, el gobierno municipal no lo ha podido poner en funcionamiento por el simple hecho de que tiene sólo 45 días de vida útil, y porque además la obra está incompleta pues todavía falta conseguir un predio para instalar la estación de transferencia, la compra de al menos dos góndolas (contenedores) y los respectivos tractores para arrastrarlas.
Ante esta situación, el gobierno municipal está en la solicitud de una prórroga para seguir ocupando un predio cercano al ex basurero municipal, y para seguir depositando ahí sus desperdicios tal como lo ha venido haciendo desde hace tres meses ante la falta de operatividad del relleno sanitario, además de que en el transcurso de la semana solicitó al municipio de Tulum que ya no siga trayendo su basura a Solidaridad, como lo venía haciendo desde que es independiente, hasta que no se abra el relleno sanitario que compartirán los dos. Entre los dos municipios generan hasta 450 toneladas de basura al día.
Mientras esto no suceda, el ayuntamiento de Solidaridad continúa haciendo caso omiso a la Norma Oficial Mexicana, NOM-083, en donde se establece la necesidad de la clausura de los basureros a cielo abierto en todo el país, por el riesgo que representan para la salud de la gente y el medio ambiente.
Y es que en la recta final del ex presidente municipal, Carlos Joaquín González, el cabildo aprobó la licitación para la construcción del relleno sanitario, en algún predio ubicado en la Riviera Maya, que finalmente se construyó en las inmediaciones de Chemuyil, con una inversión muy inferior a la que estaba prevista y por si fuera poco con un tiempo de vida útil irrisorio, lo que finalmente se traduce en un fracaso más en el intento de este municipio por el manejo de su basura.
Se suponía que con la venta del predio del ex basurero municipal, ubicado a 14 kilómetros al norte de Playa del Carmen, en más de 20 millones de pesos a un conglomerado de empresas, entre ellas Gicsa, para la construcción de un campo de golf de 36 hoyos, se haría una celda de relleno sanitario emergente, con tiempo de vida útil de al menos dos años, en tanto se busca una mejor solución para el manejo de la basura; sin embargo, sólo se invirtieron 6 millones 318 mil pesos.
Basta recordar que durante la primera semana de marzo del año 2001, el entonces gobernador del estado, Joaquín Hendricks Díaz, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Urbano (Seduma), Víctor Alcérreca Sánchez; y el presidente municipal, Miguel Ramón Martín Azueta, inauguraron el primer relleno sanitario de Playa del Carmen junto con obras de infraestructura educativa, en los que se invirtieron en ese entonces 6 millones 930 mil 794 pesos. La inversión en el relleno sanitario se tiró literalmente a la basura, porque nunca entró en funcionamiento, convirtiéndose en un elefante blanco, que la selva de la zona ejidal se devoró. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)