Se come erosión casa en Playacar
PLAYA DEL CARMEN, MX.- La erosión de playas en la Riviera Maya está en su fase más alarmante, ya que llegó a su punto más crítico al desplomarse una de las 7 casas de la zona costera de Playacar Fase I, las cuales perdieron los arenales por este fenómeno ocasionado, en parte por no respetar la duna costera en esta zona.
Los muros de contención de las lujosas viviendas no han podido contra la naturaleza que comienza a cobrarse por sí misma el alto costo del descomunal desarrollo inmobiliario costero de la Riviera Maya, haciendo caso omiso de las recomendaciones de respetar la duna costera –muro de contención natural de huracanes y la propia dinámica de la costa-, pues el mar está socavando las estructuras, es decir, debilitando sus cimientos, al entrar por debajo.
Como ejemplo del poder destructivo del mar está la casa Bekas, ubicada sobre la avenida Bahía del Espíritu Santo, en Playacar Fase I. El frente de la casa está intacto; sin embargo, su interior está en ruinas, ya que los cimientos se desfondaron por la fuerza ejercida de la corriente marina, pues por el oleaje el mar los socavó. Las fuertes olas impactan contra lo que antaño fueron las paredes de lo que fue una casa de descanso que ahora parece que padeció los bombardeos en una guerra.
El cimiento del muro de contención hecho con concreto armado con encabillado de acero desapareció; lo que era una cúpula y parte de la losa del techo se desprendieron y quedan colgando entre fierros retorcidos, mientras que las paredes están resquebrajadas, la casa puede derrumbarse completamente de un momento a otro.
A pesar de esta situación sus propietarios solicitan a la Dirección de Desarrollo Urbano una autorización de demolición y posterior remodelación, sin importar el peligro inminente al que están expuestos, ya que el mar está recuperando los terrenos que le ganaron los inversionistas inmobiliarios que poco se preocupan por el cuidado al medio ambiente.
En esta misma zona hay un total de 7, incluida casa Bekas que están expuestas al golpeteo de las olas; sin embargo, sus propietarios en un intento desesperado por no perderlas hacen de todo, desde remodelaciones para cubrir las grietas que están apareciendo en las paredes, reforzar los muros de contención y hasta la colocación de escolleras en la playa para evitar que el mar siga tragándose la arena.
Algunas de estas casas asentadas en la avenida “Bahía del Espíritu Santo” son las residencias Casa Marbella, Casa Oasis, Fra Ja Ri, y Casa Caramelo, entre otras, que están siendo castigadas por la fuerza de la naturaleza, que está “limpiando” la costa de las construcciones que obstruyen el libre paso de las olas.
Como si el riesgo en la zona de Playacar fuera cosa de juego todavía hay propietarios de lotes costeros que sólo tienen de frente unos 20 metros, pues la playa está desapareciendo, que los están poniendo en venta, y de construirse algo en ese sitio quedaría justamente sobre la duna costera, que como se dijo al principio es una especie de barrera de contención natural que evita que las costas pierdan arena.
El terrible descalabro a las inversiones hoteleras es más que evidente, los geotubos –para reducir el impacto del oleaje y los efectos de las corrientes marinas- son parte del nuevo paisaje de postal de esta zona de la Riviera Maya, los cuales pueden apreciarse en las playas de hoteles como las villas “Fisherman’s” y “The Reef Club”, en donde constantemente trabajadores están rellenando lo poco que les queda de playas con arena cuyo origen se desconoce. (Fuente: Por Esto! de Quintana Roo)
