INAH: es el momento de definir el futuro del Parque Nacional Tulum
Bajo el esquema de turismo cultural se esconden intereses totalmente contrarios a la preservación de la cultura (...) Es un Parque Nacional y no puede estar sujeto a intereses inmobiliarios”, advierten diputados.En favor o en contra, todos los poderes políticos en México han tenido que ver con el caso Tulum: es inédita la batalla por defender ese patrimonio cultural y natural.
Si bien la construcción de hoteles en esta zona oriental de Quintana Roo no ha dañado directamente la arquitectura de la zona, “si los desarrollos turísticos siguen dándose sin orden y respeto, se van a perder esas características de conservación”, dice Adriana Velázquez, directora del Centro INAH Quintana Roo y agrega: “Es el momento para decidir si se van a perder o se van a preservar”.
Varios retos impone este proceso por preservar el Parque Nacional y la Zona Arqueológica —protegidos por decretos presidenciales— y hoy amenazados por los intereses de hoteleros y del gobierno de Quintana Roo:
Se busca que dejen de operar —y en su caso se derriben— alrededor de 14 hoteles que fueron construidos en el perímetro violando la disposición de aquellos decretos, y frenar las pretensiones del Programa de Desarrollo Urbano del municipio de Tulum (categoría que acaba de adquirir tras formar parte de Solidaridad).
Lo que está en juego, dicen diputados de la Subcomisión para el caso Tulum, es la legalidad. De entrada, señalan, “sobre el patrimonio cultural y el patrimonio ecológico no pueden privar leyes secundarias”. Es decir, el programa urbano de Tulum no puede imponerse a leyes como la General del Equilibro Ecológico y la protección al Ambiente, y la Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
“Bajo el esquema de turismo cultural se esconden intereses totalmente contrarios a la preservación de la cultura —dice el diputado por el PRD Alfonso Suárez del Real—. Estamos ante un corredor arqueológico excepcional, Tulum–Tancah, el único asentamiento mesoamericano de cara al mar. Es un Parque Nacional y no puede estar sujeto a intereses inmobiliarios”.
“Corrupción y desidia” son las palabras que para el panista Alejandro Landero, presidente de la subcomisión, definen lo que ocurre.
La defensa de Tulum ha sumado apoyos de diputados de siete de las ocho fracciones parlamentarias de la Cámara y a senadores; se registró ya una controversia constitucional interpuesta por el Ejecutivo, misma que fue turnada a la Suprema Corte de Justicia. Participan el Consejo Nacional de Áreas Protegidas, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de la Semarnat, la Procuraduría General de la República y el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
“Nos hemos unido los legisladores, con excepción de algunos de la región que dicen que estamos en contra del desarrollo turístico de Quintana Roo”, acota Suárez del Real.
De lo logrado hasta ahora, Landero destaca la coordinación entre distintas dependencias, haber detenido el otorgamiento de nuevos permisos de impacto ambiental y concesiones, y que hace una semana, tras los amparos de dos particulares, se ganó el primer juicio en el caso del hotel Mezzanine. Lo que queda ahora es demoler ese hotel.
Pero a la par de esa batalla surgen otros proyectos, como el intento de crear un nuevo aeropuerto, bajo el argumento de que Cancún es insuficiente, algo que no tiene sustento, dice Suárez del Real y que además perjudicaría directamente los edificios arqueológicos.
Actualmente, a lo largo de la zona se ven hoteles con sellos de clausura, no hay nuevos desarrollos y están presentes elementos de la Marina. “Esto no es contra nadie, es a favor de la legalidad. La PGR tendrá que actuar”, dice Landero.
A la pregunta de si el objetivo es que se derriben los edificios, Suárez del Real responde: “No hay ninguna posibilidad de esos hoteles. No tienen permiso. Un par de hoteles existe desde antes del decreto del 81, pero hay que ver la naturaleza jurídica de todos”.
—¿Qué opinan del papel de la Secretaría de Turismo
—Me sorprendió que el secretario (Rodolfo Elizondo) reconoció que había fallado el modelo de desarrollo turístico, me decía que estos grandes resorts —muchos españoles— ofrecen todos los servicios, llega gente que tiene todo ahí, los aviones que los transportan son españoles, los camiones que los llevan del aeropuerto al hotel son españoles, los directivos son españoles, los sueldos son de diferencias abismales. ¿Qué dejan de derrama económica? Pues sueldos miserables para quienes lavan y planchan, señala Landero. (Fuente: El Universal)
