Sara La bella Lattife, en términos generales: “El pecado no es no saber, sino no aprender”
Pocos candidatos pueden preciarse de despertar tanto interés como Sara La bella Lattife, la ex titular de la Secretaría de Planeación y Desarrollo que antes de eso, no era más que, literalmente, una cara bonita de Cozumel. Ayer Ruiz Chávez, candidata a diputada por el principio de mayoría relativa por el distrito 01, se placeó por Playa del Carmen. Con sus grandes, sus claros ojos por delante, Sara llegó al Café de todos, de los reporteros, de los funcionarios que se hacen los aparecidos, de los que llegan allí con premeditación, alevosía y ventaja, de los que no tienen nada que hacer, llegó pues al Café Andrade.
Aunque trae preparado su "speech", Sara no convence, y es que una diputación federal son palabras mayores. A pesar de que prácticamente tiene ya una curul ganada en San Lázaro, se estará rozando con viejos lobos de mar en el discurso y en la práctica parlamentaria, y si bien no está mal que tenga un objetivo distinto al del diseño de leyes, tampoco estaría de más que pensara en su quehacer como parlamentaria.
Acostumbrada a su posición en la Seplader, Sara Latiffe piensa en dinero, piensa en lo pragmático; su principal propuesta: bajar recursos para Quintana Roo y sus ocho municipios, hacer un trabajo de Cabildeo en las Comisiones de las diversas Secretarías federales; trabajo que, según la candidata priista, “han sido pocos los legisladores que han trabajado por bajar recursos a sus estados”. Será quizá porque como su nombre lo dice, son legisladores, y es la creación y revisión de leyes su principal trabajo, además de todas las responsabilidades que de manera exclusiva confiere a los diputados el artículo 74 Constitucional.
Sara Latiffe no parece muy hábil en lo que al trabajo legislativo se refiere, cuando habla del tema, no se aclara, no es lo suyo: “hablar de iniciativas de ley que promoveremos a estas alturas, donde estás arrancando, donde no las has concensado con la gente, parece que sería prematuro, tenemos que reforzar mucho, tendremos que sacar adelante las reformas de las cuales tanto adolecemos y que le han hecho daño a la economía de este país, entramos a un mundo globalizado y nuestra economía no está creciendo a ese ritmo, habrá que hacer las reformas necesarias y en Sara tendrán una aliada para sacar adelante esas reformas adelante”.
Incomprensible verborrea de Ruiz Chávez, porque sólo trae aprendido un discurso, el de bajar recursos para Quintana Roo, el del cabildeo, el de las public relations: “el principal objetivo de Sara Latiffe es gestionar mayores recursos para los municipios de Quintana Roo, el proyecto es concreto, hay una histórica demanda en salud, infraestructura”. “Los legisladores son los que más cercanos al Poder Ejecutivo están, a los secretarios, los que tienen relación por las comisiones en que se mueven”.
En una de esas, la mujer a la que le gusta referirse a sí misma en tercera persona, habla hasta de la fallida y añeja, pero muy publicitada, iniciativa de gravar las medicinas: “hay reformas importantes a la Ley Federal del Trabajo, está trabado el gravamen a las medicinas que eso, pues, me parece delicado, tema que habrá que analizar, hay que ver, la idea de legislar es ver las leyes para tener una mejor distribución de la riqueza, si vas a gravar a los que menos tienen, se complican un poquito los índices de pobreza que tenemos ahorita”. Muy mal salió del paso en el tema legislativo, Sara Latiffe, la que hasta hace pocas semanas distribuía los dineros del estado, con el engrudo echo grumos, apenas y se acordó de dos de las más desafortunadas iniciativas, que mencionó, sólo ‘como por decir algo’.
Pero en favor de Ruiz Chávez hay muchos puntos: primero, que parece más inteligente que otras candidatas; segundo, que efectivamente tiene más habilidades retóricas que varios representantes populares que pululan por ahí en los congresos, el local o el federal y, tercero, que Sara es Sara La Bella Latiffe, y eso, por supuesto, es algo que está a su favor.







